El proyecto que busca agilizar los divorcios por mutuo acuerdo genera posiciones enfrentadas en el Congreso y su estudio fue postergado por 8 días. Se incluirá en el primer punto del orden del día de la próxima sesión.
Mientras la senadora Lilian Samaniego defiende la iniciativa como una forma de reducir costos, acortar plazos y dar respuesta a parejas que llevan años separadas de hecho.
Samaniego explicó que el proyecto apunta a modificar el artículo 5° de la ley vigente para permitir que cuando exista acuerdo entre ambas partes, la disolución del vínculo matrimonial sea más rápida y menos costosa. Según señaló, el juez deberá convocar a las partes en un plazo máximo de 60 días y dictar resolución en menos de 15 días posteriores, eliminando además ciertos aranceles judiciales.
La legisladora sostuvo que la propuesta responde a reclamos recogidos en el interior del país, donde hay personas que permanecen legalmente casadas durante años pese a haber decidido separarse de hecho, debido a la lentitud y el costo del proceso.
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Sin embargo, Núñez marcó una postura conservadora y sostuvo que la iniciativa “nace más de un sector progresista” y que “va en contra de lo tradicional de la familia”. El titular del Congreso afirmó que el proyecto podría incluso generar efectos contrarios a los buscados, al volver el proceso más complejo en algunos casos.
Uno de los cuestionamientos planteados por Núñez tiene que ver con los plazos de ratificación del divorcio. Según explicó, existe la posibilidad de que durante el proceso una de las partes cambie de opinión, lo que a su criterio abre dudas sobre la rigidez del procedimiento.
“Uno puede pensar nuevamente en continuar con su pareja”, sostuvo, al insistir en que el proyecto requiere mayor estudio antes de ser aprobado.