El bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde transitaba antes de la guerra en Medio Oriente el 20% de las exportaciones mundiales de petróleo, empuja a los Estados de la región a buscar vías alternativas para vender su crudo y a los países consumidores, otras fuentes de suministro.
Entre las fuentes alternativas figuran algunos países de América Latina, una región que destaca por su menor exposición al conflicto y por contar con exportadores netos de energía, donde sus principales economías podrían beneficiarse de precios más altos.
“Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU) pueden redirigir parte de su producción de petróleo crudo hacia terminales situados fuera del Golfo”, señala la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
“Estas medidas permiten compensar las pérdidas de flujo de crudo que transitaba por el Estrecho de Ormuz”, indica su informe mensual.
Sin embargo, estas rutas alternativas “ayudan, pero siguen siendo insuficientes”, subraya la consultora Kpler.
Cerca de 20 millones de barriles diarios, aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo, transitan por el Estrecho de Ormuz, con destino principalmente a China, India, Corea del Sur y Japón.
Según la AIE, unos 350 petroleros se encuentran actualmente inmovilizados allí. Irán considera que los barcos de EEUU y sus aliados son “objetivos legítimos”. Antes de la guerra, “preveíamos un precio medio del Brent de 60 dólares por barril en 2026, ya que el mercado se enfrentaba un importante excedente”, señala el centro de estudio Rystad Energy, al advertir que ahora, desde el 28 de febrero, el precio del petróleo ha fluctuado entre 80 y 120 dólares.