Regulada
Dos situaciones cotidianas se repiten de manera continua sin que las autoridades consideren tomar medidas urgentes para al menos aliviarlas: el caos en el tránsito y las reguladas del transporte público que socavan a diario la dignidad de miles de paraguayos. Es una tarea pendiente del Estado paraguayo, de sus instituciones y los funcionarios asignados a estas, conformar un equipo que de manera perentoria analice la problemática en su conjunto y ofrezca respuestas a las demandas ciudadanas. El caos que vivimos es intolerable.
Los usuarios del transporte público en el Paraguay nunca han sido una prioridad para las autoridades. Sus quejas, reclamos y sus necesidades no figuran en la agenda de ningún político como tampoco en la de ninguna autoridad electa. Es por eso que las personas que utilizan el transporte público siguen siendo víctimas de las reguladas y también del mal estado de las unidades, particularmente de los buses diferenciados que cobran un pasaje más elevado. Necesitamos políticos que trabajen por el bien común y no solo por sus intereses.
En el inicio de esta semana se reportaba sobre una unidad del transporte público que perdió las ruedas traseras en plena circulación, causando tremendo susto a los pasajeros. Esta es la realidad que viven a diario los usuarios del transporte público en el Paraguay que están expuestos a un trato indigno y a un servicio infame, cuyo objetivo no es el bienestar ni la seguridad del pasajero. Necesitamos políticas públicas bien articuladas y una planificación que asegure que el país cuente con un servicio público eficiente y sostenible.
La situación de las reguladas del transporte público sigue siendo la constante que castiga a los usuarios. La ciudadanía se siente impotente y abandonada por las autoridades, quienes no consideran que brindar un buen servicio de transporte público sea una prioridad. Durante las noches y los fines de semana esta condición se agrava todavía más, pues la ausencia de buses es más notoria. Es vergonzoso que ni siquiera hayan podido reforzar el servicio en estos días en que la capital es sede de los Juegos Suramericanos Odesur.
Las quejas de los usuarios del transporte público se acentúan por la escasez de buses, especialmente, en horas de la noche y sobre todo, el problema es aún mayor los fines de semana.
El viceministro de Transporte, Víctor Sánchez, dijo que están analizando incluir buses eléctricos y que sean propiedad del Gobierno para mejorar la frecuencia de colectivos en las calles. El objetivo es llegar a 1.000 unidades en cinco años.
Se colocan en fila y aguardan su turno. La repartija les tocará indefectiblemente. Lo saben de antemano: Llegado el momento, encienden motores, preparan la garganta y se activa el automático, traducido en exigencias y amenazas varias, con mayor o menor decibel en el grito de reclamo.
Miles de ciudadanos deben pasar por penurias todos los días para llegar hasta sus lugares de trabajo o a sus hogares. A pesar de que las autoridades y empresarios niegan las reguladas en el transporte público, la percepción en las calles es diferente.
Desde el Viceministerio de Transporte dieron a conocer las mediciones del Centro de Control y Monitoreo sobre las frecuencias de buses en el área metropolitana, con lo que sostiene que no hay regulada de colectivos como lo vienen denunciando los pasajeros.
Las permanentes reguladas o escasez de buses públicos ponen en aprietos a miles de usuarios todos los días. Una problemática que lleva meses y no tiene solución.
Las denuncias ciudadanas por reguladas continúan, a pesar de que las empresas normalizaron el trabajo en pandemia. La escasez de unidades de transporte público se volvió a resentir desde hace un par de días.
Víctor Sánchez, viceministro de Transporte, anunció que desde setiembre comenzarán con los controles del intervalo de tiempo entre un colectivo y otro.
La mesa de estudio de tarifa técnica del pasaje no pudo concluir sus deliberaciones por el enojo del sector transportista. No obstante, el Gobierno reafirmó que el precio del pasaje no subirá.