Editorial

Redoblar esfuerzos para evitar  que sigan aumentando contagios

Cuando parecía que la pesadilla ya había terminado ha regresado la  preocupación ante el alarmante aumento de casos de contagio: el Covid-19 sigue siendo una amenaza para la salud de la población y para la frágil estabilidad de la infraestructura de la salud pública. La actual situación que estamos viviendo es consecuencia de habernos dormido sobre los laureles y haber desactivado tempranamente los protocolos de cuidado. Las autoridades de Salud deben asumir responsabilidades e informar  a la población sobre la actual situación.

Es un hecho que el país se encuentra ante una cuarta ola de contagios del Covid-19. La situación se ve reflejada en las llamadas al sistema 154, número telefónico a disposición de la ciudadanía para obtener informaciones sobre los lugares donde realizarse la prueba de antígeno o de PCR. De acuerdo con los datos de Salud, previa a la semana anterior, el número estaba alrededor de 200 por día; la semana pasada subió y ya está entre 250 y 300. Vale la pena recordar que en enero de este año, durante la tercera ola, la cantidad de llamadas al 154 llegaron a 5.000 por día.

El avance de los contagios se está visibilizando también en los hospitales. En uno de ellos, el Hospital Nacional de Itauguá, desde hace por lo menos dos semanas se ha comenzado a notar el incremento de pacientes; por lo cual tres de los 11 sectores del nosocomio ya fueron destinados a los casos de coronavirus. Aquí han aumentado las internaciones, así como también la cantidad de personas que estaban internadas y se contagiaron en el hospital, según reveló la directora Yolanda González, quien explicó asimismo que en total unos 125 funcionarios del hospital, entre personal de salud y administrativos, se han contagiado. González comentó las dificultades que enfrentan con la circulación de Covid y las enfermedades respiratorias propias de la temporada. “Nos dificulta, porque ya no podemos hacer el cambio rápido que antes se hacía”, y subrayó que el traslado de un paciente de una sala a otra supone un riesgo de contagio.

Asimismo, con la cuarta ola se están volviendo a articular los albergues, esos improvisados campamentos que se montan al costado del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram). Esto, sin duda, ocasiona los peores recuerdos de la segunda ola, cuando los familiares de los pacientes aguardaban novedades a la intemperie. En aquellos meses, entre marzo y junio del 2021, por día la cantidad de casos Covid superaba los 2.000 en promedio y las muertes llegaron a 152 en una jornada. Sin embargo, de momento, en el Ineram las carpas están motivadas por las enfermedades respiratorias no por el Covid, la pandemia no obstante está comenzando a mostrar su peor aspecto. Refiere el director médico de este centro, el doctor Luis Carlos Báez, que el 12 de mayo habían tenido el último caso de Covid, situación que ya está cambiando nuevamente.

Una de las grandes preocupaciones de los profesionales tiene que ver con el aumento de los casos de enfermedades respiratorias, ya que se están registrando más casos de Covid-19, pero existe mucha confusión entre los síntomas de Covid-19, influenza y resfrío común, y de acuerdo con los médicos, las personas no se hacen el hisopado para determinar la enfermedad y recibir el tratamiento correspondiente.

Asimismo genera inquietud la vacunación, que la población no haya completado las dosis del Covid y no haya recibido la vacuna contra la influenza. Esto también lleva al factor quizá más preocupante, se han dejado de lado los cuidados sanitarios que se habían vuelto cotidianos durante los primeros años de la pandemia, uso de mascarillas, distanciamiento y lavado de manos.

De todos los factores, el más importante sigue siendo el uso del tapabocas en espacios cerrados, como el transporte público, las aulas escolares y los lugares de trabajo. Es evidente que las autoridades han dejado de lado su rol de hacer periódicamente recomendaciones a la población, cuando era evidente que la temporada invernal se caracteriza por la profusión de virus respiratorios. Es hora pues que Salud Pública asuma seriamente la situación, para intentar evitar un nuevo colapso del frágil sistema de salud y, sobre todo, la pérdida de vidas.

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