Considerando los reclamos vigentes, la protesta de los gremios de enfermeras debería haber contado con el multitudinario apoyo de toda la población. Miles de profesionales de blanco se manifestaron frente al Ministerio de Salud, para reclamar la falta de insumos en los hospitales públicos y a la vez denunciar el mal uso de los recursos. Enfermeras y enfermeros vienen denunciando la situación crítica de nuestra salud pública, por la falta de medicamentos básicos, como antihipertensivos, mientras se gastan millones en campañas navideñas.
Representantes de la Asociación Paraguaya de Enfermería habían explicado que la medida de fuerza responde a la necesidad de hacer visible la situación crítica que se vive actualmente en los hospitales públicos del país.
En este sentido, denuncian la falta de medicamentos básicos, como antihipertensivos, lo mismo que la fórmula láctea fortificada, la cual se entregó tres veces en el año. Asimismo, reclaman que hay lugares donde faltan equipo volutrol, catéter periférico 22 y 24, así como otros insumos fundamentales, como guantes o sueros. Todo esto, la falta de medicamentos y de insumos básicos afecta, sin dudas, la calidad de la atención a los pacientes; por eso, durante la protesta afirmaban: “Hoy somos la voz de nuestros pacientes”, y porque precisamente, como también denuncian, el personal de blanco no puede desarrollar su trabajo de manera completa y segura con la falta de dichos insumos.
Otra línea de los reclamos está vinculada con la calidad de la atención en los hospitales públicos, hecho que en las actuales circunstancias prácticamente no es posible. Y respecto a la población, también reclaman el acceso oportuno a las consultas médicas con especialistas, la reducción del tiempo de espera para los estudios de imágenes –que actualmente es de casi tres meses–, el rechazo a las tercerizaciones tanto en salud pública como en el Instituto de Previsión Social (IPS), a la vez que asumen una posición en contra del uso de fondos públicos para eventos, y no en salud pública.
Se está denunciando, por otra parte, la tercerización del servicio de clasificación, triaje, en el área de Urgencias de los hospitales del IPS, lo que las enfermeras ven como un despilfarro del dinero de los asegurados. Según se explicó, lo que se conoce tradicionalmente como sistema de Recepción, Acogida y Clasificación (RAC), que consiste en clasificar a los pacientes según la complejidad de su estado de salud, es una función que la cumplen las enfermeras, pero el IPS ahora va a pagar por el triaje (toma de presión, temperatura, etc.) G. 65.000, mientras que el costo de la labor de Enfermería es de G. 5.330, según cálculos de la Asociación Paraguaya de Enfermería. Esta denuncia se suma al rosario de reclamos a diario realizan los asegurados del Instituto.
Durante la semana se hizo pública asimismo la grave situación que está atravesando el Hospital de Clínicas, a través de las advertencias del jefe de Cardiología Pediátrica, Jorge Jarolín, sobre la falta de recursos para atender a bebés en terapia intensiva, debido a la falta de transferencias de recursos por parte del Ministerio de Economía. Las cirugías complejas se cubrían a través de la Fundación Corazoncitos, organización no gubernamental, que tiene convenio con el Hospital y la Universidad Nacional de Asunción, pero la fundación dejó de recibir presupuesto por parte del Ministerio de Economía y eso afectó una serie de intervenciones que se debían realizar, entre ellos hubo tres bebés en terapia intensiva que no recibieron atención.
El trabajo con la fundación lleva dos décadas y se realizan alrededor de 100 cirugías por año. Los tratamientos por cardiopatías congénitas tienen un costo que oscila entre USD 50.000 y 70.000, una cifra prácticamente imposible de conseguir para las familias afectadas.
Estas son algunas de las penosas realidades de nuestra salud pública, por ello está bien justificado el reclamo de las enfermeras, quienes viven a diario y en primera fila estos dramas. Las carencias en salud pública y el abandono al personal de blanco –que merece mejores condiciones de trabajo– son inaceptables. Es injustificable que un Gobierno no suministre medicamentos básicos a su población pero sí gaste USD 850.000 en un evento navideño.