26 mar. 2026

Que los medicamentos no falten en el IPS y el servicio se optimice

No se puede desconocer que en el Instituto de Previsión Social (IPS) la ineficiencia viene de años, pero hay que admitir que en este último tiempo los reclamos van en aumento y subiendo de tono por el agravamiento de las necesidades no resueltas. Urge un golpe de timón para que la situación cambie. Los administradores deben priorizar una mejor atención a los asegurados. Tienen que articular los mecanismos para que los medicamentos no falten y el servicio se optimice. Se precisa elevar la calidad de la gestión.

El Instituto de Previsión Social (IPS) es centro de reclamos de todo tipo de parte de asegurados ante la frecuente ineficiencia y la falta de insumos, como los medicamentos críticos.

La institución, en vez de evolucionar para un mejor servicio y proveer de lo que requiere el paciente, se precariza. La atención es cada vez más deficiente, tanto en el Hospital Central como en las diversas sedes, donde la falta de remedios, de médicos suficientes, las largas esperas para agendar las consultas y el pésimo servicio del Call Center son problemas diarios que se sufren.

Desde el momento que un asegurado paga por una atención, esta debe ser óptima para que se justifique el descuento que se le realiza. Sin embargo, intentar acceder a una consulta se transforma en un calvario debido a todas las peripecias que se deben soportar. En diversos casos se programan intervenciones para meses después cuando la afección puede agravarse mucho más.

El problema de gestión es notorio. Las excusas de los administradores están a la orden del día. Los pacientes lo sufren. Y las familias también como aquellos casos en los que pacientes fallecieron debido a presuntas negligencias, como denunciaron los parientes. Uno de los casos es del sonidista asegurado Braulio Vázquez, quien falleció esperando un cateterismo el pasado 28 de enero. La familia y compañeros de trabajo de Braulio Vázquez denunciaron en redes sociales que raíz de las falencias de un equipo para el cateterismo –recomendado tras sufrir un infarto–, se postergó durante dos días la intervención, lo que derivó en el desenlace fatal. Aparte de la odisea en el traslado desde una clínica periférica al Hospital Central, relataron que para colmo gastaron G. 11 millones en la compra de insumos y medicamentos para el procedimiento médico debido a que el IPS no tenía en stock.

El hecho trajo consigo una serie de cambios en las direcciones del Hospital Central, no así la renuncia del presidente del IPS, Dr. Jorge Brítez, a quien Santiago Peña le ratificó la confianza para seguir en su cargo. Además, se suman los escándalos de licitaciones, como la tercerización de la lavandería por un costo de G. 160 mil millones, muy cuestionada también. Y aquellas que duran más de un año para la compra de medicamentos. Respecto al mencionado Brítez, diputados de diferentes grupos políticos, menos los oficialistas, plantearon al titular de la Cámara Baja su interpelación y del gerente de Salud de la previsional, Derlis León. El pedido se basa en las carencias y deficiencias esgrimidas inicialmente en este artículo; además, se cita la falta de stock de 173 ítems del listado básico de medicamentos. El propio Brítez reconoció la inexistencia absoluta de 46 medicamentos esenciales, refiere la presentación. Detalla que se trata de fármacos oncológicos, antihipertensivos, antibióticos y medicamentos para pacientes crónicos. También enfatizan que los asegurados esperan semanas para estudios básicos, las cirugías programadas son postergadas indefinidamente y los equipos biomédicos críticos registran fallas reiteradas.

Como dato superlativo, el documento destaca que el IPS proyecta para el 2026 un presupuesto de G. 13,14 billones, con un incremento del 16% respecto al año anterior.

Es un indicativo, quiérase o no, de que si aumenta el presupuesto y existe una pésima atención, se está fallando claramente en la gestión.

No se puede desconocer que la ineficiencia viene de años, pero hay que admitir que en este último tiempo los reclamos van en aumento y subiendo de tono por el agravamiento de las necesidades no resueltas. Urge un golpe de timón para que la situación cambie. Los administradores deben priorizar una mejor atención a los asegurados.

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