Alcides Manena
Puerto Casado
En una comunidad donde las actividades culturales se mantienen principalmente gracias al esfuerzo de familias y voluntarios, la habilitación de un nuevo centro cultural representa una oportunidad para que niños, niñas y adolescentes de Puerto Casado cuenten con un espacio estable para aprender, expresarse y desarrollar sus talentos.
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El centro surgió a partir de una necesidad que durante años enfrentaron integrantes de la Escuela de Danza Chaco Poty y del programa Sonidos de la Tierra, cuyos integrantes debían realizar sus ensayos en distintos lugares, principalmente en el Colegio Nacional Juana María de Lara u otras instituciones educativas que permitían un espacio ocasionalmente, o incluso en la plaza de la ciudad.
La posibilidad de contar con un espacio propio se concretó mediante la cesión de un salón por parte del concejal departamental Steven Ramos y su familia. El inmueble, ubicado en un sector céntrico de Puerto Casado, fue reacondicionado con trabajos de pintura y adecuación.
Durante la inauguración participaron autoridades, docentes, representantes de organizaciones públicas y privadas. El párroco local dio la bendición del nuevo local, que contó especialmente con la presencia de los niños y niñas que serán los principales beneficiarios del proyecto.
De acuerdo con la organización, los lunes y martes el espacio será utilizado para los ensayos de Sonidos de la Tierra, mientras que los jueves y viernes, el lugar se destinará a las actividades de la Escuela de Danza Chaco Poty.
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Espacio
Para Marylin Medina, una de las referentes de la iniciativa, disponer de un lugar propio constituye el cumplimiento de un anhelo que durante años acompañaron las madres que sostienen la escuela de danza, que próximamente cumplirá tres años de funcionamiento.
Más allá de la formación artística, el objetivo es que las actividades contribuyan al desarrollo integral de los menores, promoviendo valores como la disciplina, la responsabilidad, el compañerismo y el compromiso.
“Invertir en cultura es invertir en el futuro de nuestra sociedad”, sostuvo Medina, al destacar que la intención no es únicamente formar músicos o bailarines, sino ofrecer a los niños y jóvenes un espacio de aprendizaje, convivencia y participación.
El proyecto adquiere especial relevancia en una comunidad donde las familias deben organizar diversas actividades para garantizar la continuidad de las clases.
Actualmente, las madres de Chaco Poty asumen el pago mensual de G. 2.400.000 correspondientes al profesor de danza, un profesional proveniente de Vallemí, del Departamento de Concepción.
Para cubrir ese costo, los padres de familia recurren a polladas, bingos y otros emprendimientos, además de recibir aportes mensuales de las familias. A ello se suman los gastos de vestuario, materiales y traslado cuando los grupos son invitados a participar en actividades culturales, fuera de Puerto Casado.
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Buscan respaldo
La organización también plantea como desafío recuperar el carácter de escuela municipal para Chaco Poty, con el objetivo de acceder a un mayor respaldo institucional que permita sostener su funcionamiento.
Otro de los obstáculos es la falta de personería jurídica, situación que limita el acceso a determinados apoyos institucionales. Por ello, los responsables trabajan en la formalización de la organización.
Pese a las dificultades, los grupos ya llevaron el nombre de Puerto Casado a escenarios importantes del país, demostrando que el trabajo cultural también puede convertirse en una forma de representación y participación comunitaria.
El nuevo centro cultural busca convertirse ahora en un punto de encuentro para la comunidad y, principalmente, en un espacio donde las nuevas generaciones puedan desarrollar sus capacidades, según los referentes.