La petrolera Petróleos Paraguayos (Petropar) aplicó desde el lunes pasado un aumento de G. 450 por litro en todos sus combustibles, un reajuste significativamente menor al registrado en el sector privado, lo que ha generado dudas sobre si la empresa estatal estaría comercializando por debajo de su costo de reposición.
Mientras los emblemas privados realizaron dos incrementos en menos de dos semanas –impulsados por la suba internacional del crudo derivada de las tensiones en Medio Oriente–, la estatal dispuso un solo ajuste esta semana.
Diferencias de precios
Este aumento contrasta con las subas de hasta G. 1.800 por litro en gasoil y de hasta G. 1.200 en naftas aplicadas por el sector privado. El gasoil, combustible clave para el transporte y la producción agrícola, fue el más afectado por la volatilidad externa.
Cuestionamiento
El gerente general de Copetrol, Jorge Cáceres, consideró que el reajuste “no es consistente” con la evolución del precio internacional desde el 2 de marzo. “El sector privado ha subido mucho más que eso. Nosotros, muy a pesar nuestro, tuvimos que alzar los precios porque con esa diferencia grande nuestras ventas se cayeron”, explicó.
Cáceres insistió en que las empresas privadas no pueden operar a pérdida: “Nosotros no podemos vender para perder. Como toda empresa privada, a lo sumo es vender para empatar, pero para perder no podemos”. Añadió que el abastecimiento se planifica con varios meses de antelación y que los productos recibidos en marzo ya incorporan los precios más altos del mercado internacional tras el inicio de las tensiones en febrero.
Consultado sobre las críticas, el presidente de Petropar, William Wilka, rechazó las acusaciones: “De ninguna manera estamos vendiendo a pérdida”, aseguró.
El ajuste de la estatal se produce en un contexto de alta demanda en sus estaciones de servicio, que según reportes registró un aumento del volumen de ventas de hasta 22%. Algunos medios locales han mencionado casos puntuales de escasez o “mangueras colgadas” en ciertas estaciones, especialmente en zonas de frontera, aunque la empresa asegura mantener reposición normal gracias a su stock estratégico.
Este episodio vuelve a poner en evidencia las diferencias de estrategia entre la petrolera estatal y el sector privado en un mercado afectado por la volatilidad geopolítica.
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