Alcides Manena
ALTO PARAGUAY
Ayer acabó, al menos por un tiempo, el “calvario de la sed” que deben pasar de tanto en tanto medio centenar de familias indígenas que forman parte de la comunidad María Auxiliadora –más conocida como Km 40– en el distrito de Puerto Casado.
Es que tras numerosas denuncias realizadas a través de la corresponsalía de ÚH en esa localidad, finalmente apareció –en la víspera– un camión cisterna con el vital líquido.
Hace poco más de un mes que estos nativos soportan la falta de agua potable muy a pesar de estar ubicada a escasos kilómetros de la planta de tratamiento de acueducto, administrado por la Essap.
Un camión cisterna del Ministerio de Obras Publicas y Comunicaciones (MOPC) llegó hasta dicho asentamiento para el acarreo de agua desde la planta de tratamiento de acueducto en cuestión, cuya instalación debería haber puesto fin a la sed de los pobladores de toda la zona.
De esta manera, las familias indígenas encuentran alivio a la acuciante necesidad de agua que atraviesan. Hace 10 días se volvió insostenible por la ola de calor que afecta a todo el territorio nacional, en especial, esa zona árida del Chaco.
Ante la falta de agua, crece el temor de los nativos ante la posibilidad de contraer enfermedades debido al consumo de agua sin tratar.
Mediante imágenes compartidas por los miembros de dicha comunidad, se pudo ver que para aplacar la sed estaban ingiriendo un líquido con un tono más parecido al chocolate. Lo único que tuvieron en las últimas semanas era el agua salobre del tajamar y lo restante de un aljibe.
Con la llegada de agua potable, los nativos se pusieron muy contentos. Los niños y niñas de la escuela de María Auxiliadora ya cuentan con agua potable para consumir, ya que según el líder Hermenegildo Vera, la semana pasada no podían cumplir con el horario de clases porque no tenían agua.
Los nativos esperan que el servicio de acarreo de agua se haga de manera regular para evitar esta situación y no tener que aguantar otra sequía.
Queda en campo de la gobernación del Alto Paraguay coordinar con el MOPC y la Essap el suministro del líquido desde la planta del acueducto.
Claman por subestática
Monseñor Gabriel Escobar, obispo del Vicariato Apostólico del Chaco, repasó las diversas necesidades que atraviesan los chaqueños. Además de hacerse eco de los reclamos constantes como la falta de almuerzo y merienda escolar, puso énfasis en la urgente necesidad de una subestación de electricidad en la zona, cuya instalación ya estaba presupuestada para este año y no se cumplió, según expresó durante su homilía en el tedeum por el aniversario 231 del distrito de Fuerte Olimpo (Alto Paraguay).
Frente a las autoridades locales, departamentales y nacionales, el prelado aprovechó la ocasión para reflexionar sobre diversos temas que afectan a los habitantes de esa zona.
En este contexto, se refirió al gran porcentaje de compatriotas con salarios insuficientes para una vida digna, la persistencia del alto grado de desigualdad material, social, cultural y de oportunidades que se sigue dando en el país.
Escobar se refirió a la necesidad de seguir trabajando por la igualdad de oportunidades en el acceso a una educación de calidad, desde la primera infancia, atendiendo con especial cuidado a los niños de familias más vulnerables; “mejorar la cobertura y calidad de la atención sanitaria pública sobre todo a los pueblos indígenas y a los de tierra adentro, la ayuda a las personas ancianas y de tercera edad que le permitan una vida digna”.