CIUDAD DEL ESTE
Las heladas registradas ayer en el Departamento de Alto Paraná podrían afectar los cultivos de chía en la zona Norte, además de diversas producciones hortícolas producidas en esa zona del país.
Sin embargo, una evaluación precisa de los daños ocasionados por el primer episodio de heladas del año recién podrá realizarse en los próximos días, según señaló el ingeniero agrónomo Rubén Sanabria, referente de la Coordinadora Agrícola del Paraguay.
De acuerdo con el profesional, el fenómeno climático se sintió con mayor intensidad en la franja norte del departamento desde las localidades de Itakyry hasta Hernandarias, generando preocupación especialmente entre los productores de chía, un rubro destinado principalmente a la exportación y altamente sensible a las bajas temperaturas.
“También me reportaron que las pasturas de algunos establecimientos ganaderos fueron alcanzadas por las heladas, lo que podría generar dificultades en la alimentación del ganado durante los próximos días”, manifestó Sanabria.
Intensidad variable. En Itakyry y zonas aledañas, la helada se presentó con intensidad variable, aunque suficiente para provocar pérdidas en cultivos de autoconsumo y en pequeñas explotaciones agrícolas familiares.
En cuanto al maíz, los efectos serían limitados debido a que gran parte de los lotes ya se encontraba en etapas avanzadas de desarrollo o había sido cosechada. No obstante, algunos cultivos remanentes podrían haber sufrido daños, indicó el especialista.
Sanabria destacó, además, que las bajas temperaturas también tienen un efecto positivo para el sector agrícola, ya que contribuyen a reducir la presencia de plagas y enfermedades que afectan a los cultivos.
Por su parte, Virgilio Ramírez, secretario general de la Central de Productores Hortigranjeros Feriantes del Alto Paraná, confirmó que asociados de distintos comités reportaron la ocurrencia de heladas en los distritos de Minga Guazú, Raúl Peña, Juan Emilio O’Leary, Juan León Mallorquín, Itakyry, Minga Porã, Mbaracayú, Los Cedrales, Tavapy e Yguazú.
Ramírez señaló que muchos de los productores afectados no cuentan con invernaderos debido a los elevados costos de instalación y a las limitaciones económicas propias de la agricultura familiar, lo que aumenta la vulnerabilidad de sus cultivos frente a fenómenos climáticos extremos.