06 ene. 2026

Por una Navidad fraterna, de reencuentros y diálogos

La Navidad es sinónimo de reencuentros y de celebración con la familia. Para algunos, la festividad es más que nada una tradición cultural y para muchos es una festividad religiosa. Pero sea cual sea la motivación, la Navidad supone para todos, por encima de las diferencias, un tiempo de esperanza. Porque en estos días se rememora a un Niño que nació hace más de veinte siglos en un modesto pesebre en Belén. Desde Última Hora deseamos a nuestros lectores que puedan disfrutar del encuentro familiar, celebrando la Nochebuena.

La Navidad en el Paraguay tiene un significado propio y también llega con sus propios y característicos sonidos y aromas, las cigarras cantando desde las ramas de los árboles y la flor de coco acompañando el pesebre como ofrenda.

Supone asimismo poder compartir tradiciones, costumbres y ceremonias que están arraigadas en nuestra cultura, y que no solo le dan un sabor especial a este tiempo, sino que son como símbolos de cohesión para sentir que todos somos parte de la misma celebración.

De la misma manera en que son fundamentales la sopa paraguaya, el clericó, y el pesebre en el jardín, la verdadera esencia de esta fiesta es la reunión familiar, es el reencuentro, la reconciliación y el diálogo. Esos son precisamente los mismos ejes que tanto necesitamos a nivel país.

En estos días se están repitiendo los reencuentros y, sin duda, uno de los lugares claves es el Aeropuerto porque ahí se concreta la masiva llegada de compatriotas que regresan brevemente para celebrar las fiestas de Navidad y fin de año con sus familias. Así, se puede ver a las familias que acuden para recibir a sus seres queridos que regresan al país después de mucho tiempo. La gran mayoría de los viajeros están llegando desde España, adonde fueron miles de paraguayos y paraguayas que emigraron para encontrar oportunidades. La Navidad también es ese emocionado recibimiento y esos prolongados abrazos entre familiares.

Porque los rituales importan, no se trata solamente de la copiosa cena navideña, vestidos nuevos y regalos; se trata, sobre todo, del reencuentro de padres con sus hijos, entre hermanos y con los amigos. Se trata incluso del compartir una ronda de tereré bajo un árbol de mango, pues con eso se afianzan y conectan los afectos y son precisamente esos afectos los que nos sostienen cada día para salir adelante.

En esta reflexión sobre los reencuentros en Navidad, no podemos dejar de recordar a los compatriotas que permanecen secuestrados. Para ellos y para sus familias va nuestra solidaridad.

Tres paraguayos permanecen secuestrados por el grupo criminal armado Ejército del Pueblo Paraguayo y hay tres familias viviendo en la incertidumbre por no tener información sobre sus seres queridos. Por eso, en esta noche de reencuentros tengamos presente a Edelio Morínigo, Félix Urbieta y Óscar Denis para que nuestros gobernantes tampoco los olviden.

En cada hogar habrá un pesebre, la recreación de aquel pesebre en el que hace más de dos mil años nació un Niño que es el gran símbolo de la esperanza. Recordemos que aquella familia que se había refugiado en aquel lugar tan pobre aporta ese simbolismo de humildad y que en aquel entorno tan precario, de grandes privaciones, aquel Niño estuvo siempre rodeado de afectos y de atención. Por tanto, lo más importante es la atención y el cuidado que le prestamos al otro, por encima de las luces, el lujo del menú, el atracón y el alcoholm porque lo que nos hace humanos es el compartir, es la fraternidad y la vivencia de los valores de honestidad, respeto, solidaridad y lealtad.

Decíamos que la Navidad es tiempo de esperanza, como afirma el obispo de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela: “Nada se hace en este mundo sin esperanza. Tenemos necesidad de esperanza. Necesitamos así como del oxígeno para respirar”. Y recordando al papa Francisco, quien decía que la Navidad no es solamente una cena, sino que es una festividad que está “en la raíz de nuestra fe”; es tiempo de buscar lo que nuestro país necesita, el reencuentro, el diálogo y la tolerancia. Que esta celebración que es una fiesta de la familia por excelencia, sea una oportunidad para la reconciliación, y comprensión entre los paraguayos.

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