El presidente de Argentina, Javier Milei, dio un giro a su postura respecto al reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas, administradas por el Reino Unido desde su ocupación en 1833, al pasar del elogio a la ex primera ministra Margaret Thatcher al anuncio de sanciones contra empresas británicas que operen en el archipiélago del Atlántico Sur.
“Procederemos a inhabilitar de operar en territorio argentino a las empresas involucradas, directa o indirectamente, en proyectos en las islas Malvinas sin autorización argentina”, dijo Milei al anunciar la construcción de una base naval en Tierra del Fuego.
En una entrevista al medio británico BBC, en mayo de 2024, Milei dijo criticar a alguien por su nacionalidad o raza es de una precariedad intelectual enorme. Escuché muchos discursos de Margaret Thatcher. Ella fue brillante.
Las encuestas muestran un declive al apoyo a Milei y a su Gobierno, a la luz de la insatisfacción de los ciudadanos que se sienten asfixiados y no les llegan los sueldos a fin de mes, en especial, las clases medias.
Un sondeo de la consultora Zuban Córdoba señala que un 65% prioriza votar en las elecciones de 2027 a la “propuesta más nacionalista/soberanista en temas de tierras, recursos naturales y relaciones internacionales”. “Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar, algo que no había ocurrido nunca hasta ahora”, lanzó al anunciar sanciones al proyecto de extracción de crudo en las Malvinas de la empresa israelí Navitas y su socio británico Rockhopper.
Se suma el guiño sobre el reclamo argentino de las Malvinas del presidente de EEUU, Donald Trump, quien dijo que tiene en “revisión” la histórica postura de neutralidad y apoyo indirecto a la administración británica del archipiélago.
Para la oposición argentina, el cambio de rumbo responde al “oportunismo político” en un contexto adverso de la opinión pública. EFE