El crimen del empresario pakistaní Asad Ahmed, ocurrido el pasado 26 de enero en Capiatá, habría sido una muerte por encargo, según la hipótesis que maneja la Policía.
El comisario David Delgado, uno de los investigadores, señaló a los medios de prensa que por el momento se descarta el móvil de la muerte en medio de un asalto y que se fortalece la hipótesis del sicariato.
Los agentes detuvieron a los hermanos Abilio Abrahán Urunaga Cohene y Amado Urunaga Cohene, sospechosos de haber cometido el homicidio en una casaquinta donde el extranjero estaba compartiendo una cena con otras dos personas.
“Tenemos la sospecha de que los autores materiales salieron de la casa donde se cometió el crimen en un vehículo, luego hicieron transbordos hasta llegar a la ciudad de Liberación (Departamento de San Pedro), donde fueron detenidos”, explicó el jefe policial en medio de una rueda de prensa.
Le sugerimos leer: Crimen de pakistaní: Hallan vehículo utilizado por atacantes y otras evidencias
🟥 AMPLIAMOS
— NPY Oficial (@npyoficial) February 6, 2026
📌 Detuvieron a dos supuestos implicados en crimen de pakistaní
♦️ Uno de ellos fue identificado como Amado Abraham Urunaga, implicado supuestamente en el asesinato de Asad Ahmed, sucedido en la madrugada del 12 de enero.
♦️ El otro detenido es hermano de Urunaga,… pic.twitter.com/nGbFSMENaX
Sepa más: Robo y crimen con saña en Capiatá: Empresario pakistaní es asesinado de 15 puñaladas en casaquinta
Uno de los detenidos, supuestamente recibió un giro de USD 3.000, que se presume fue el dinero pagado para llevar adelante el crimen.
No se descarta que la orden para matar a Asad Ahmed haya salido del Departamento de San Pedro, aunque no se tengan indicios de que el hombre haya tenido negocios en esa zona del país.
El empresario era dueño de una empresa encargada de la importación de vehículos y llevaba muchos años viviendo en Paraguay. Murió luego de recibir múltiples puñaladas.
El asesinato fue cometido con saña, concluyeron los intervinientes.
Años atrás fue víctima de un asalto llevado adelante por militares. Dos de ellos fueron condenados por el hecho, según explicó el comisario Marcelino Espinoza, director de Investigación de Hechos Punibles de la Policía.
En el día de su muerte, estaba acompañado de Farid Matsuda, de nacionalidad japonesa, y Verónica Araceli González Méndez (25), de nacionalidad paraguaya.
Los que cometieron el hecho exigieron al japonés, dueño de la casaquinta, que les entregue el dinero que tenía en la caja fuerte, alrededor de G. 7 millones. También se llevaron teléfonos celulares de alta gama y el sistema de circuito cerrado.