Recuperar la esencia de la plaza, ubicada entre las calles México, Antequera, Eligio Ayala y 25 de Mayo, es vista por los arquitectos como una tarea vital para mantener la identidad del espacio. Esto “asumiendo y entendiendo que entre todos los jardines públicos vigentes en Paraguay, la Plaza Uruguaya es el más antiguo de todos”, como indica el arquitecto Zárate.
Tanto Zárate como Delgado, desarrollaron durante un año un estudio exhaustivo para identificar los elementos originales del diseño.
“Desarrollamos entre finales de 2024 y principios del 2025, una investigación que ofrece un informe final con básicamente la identificación de los componentes originales de diseño de la plaza”, recuerda Zárate.
Esta investigación fue financiada por el Fondo Municipal para la Investigación de las Artes y la Cultura (FOCMA), bajo la Ordenanza N° 186/05, en su convocatoria del 2024.
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“La recuperación de las características originales de aquel jardín no solo revitalizará un sector bastante degradado del centro histórico, prestará invaluable contribución a la memoria colectiva”, señala una parte de la investigación en la que trabajaron los investigadores.
Para el abordaje correcto del patrimonio, los arquitectos recomiendan la adopción de protocolos internacionales específicos para jardines históricos.
“Es muy delicado ese lugar. (...) Acá no está todavía institucionalizada la figura del jardín dentro de lo que es nuestro patrimonio cultural. Es una falta que tenemos nosotros que no está explicitado, pero en cualquier otro país de la región hace décadas que reconoce que el jardín es un producto cultural, así como la arquitectura, como son los objetos, la música y diferentes manifestaciones formales. En función de eso se establecen protocolos”, explica el arquitecto.
Una de las necesidades a tener en cuenta, indica el profesional, es la incorporación de especialistas en jardines históricos dentro de los equipos de trabajo.
Zárate utiliza una analogía médica para hablar de la importancia de contar con perfiles idóneos en la toma de decisiones sobre un bien tan antiguo.
“Si el diagnóstico de una abuela de 95 años no es resultado de que dentro de ese equipo haya por lo menos un geriatra, ¿de qué estás hablando?”, cuestiona.
Asimismo, los investigadores sugieren que la comunicación de cualquier proyecto dentro de la plaza debe apoyarse en la rica documentación fotográfica existente, en lugar de depender únicamente de representaciones digitales.
El trazado original y el misterio de la estatua desaparecida
La historia del diseño del lugar, como recuerda Zárate, se remonta a 1885, “a partir de la incorporación de un diseño a la plaza, hasta entonces predio baldío, en el año 1885, cuando se identifican los primeros registros que hacen referencia a un jardín”.
“La descripción de la característica era una traza muy básica, neoclásica, a la manera francesa, (...) en espacios abiertos, geométrica, rígida, previsible, casi siempre formas platónicas. Con dos caminos centrales que se cruzan, que siguen existiendo hasta ahora. (...) Y además, senderos serpenteantes desde las esquinas”, apunta Zárate.
Esos senderos, informa el arquitecto, estaban marcados cada uno con una escultura distinta. “Eran cuatro esculturas, no solamente las tres que subsisten hasta hoy”.
La cuarta estatua, identificada como la “Diana de Gabios, desapareció hace décadas, pero su existencia está documentada.
“La identificamos perfectamente en varios documentos que hablaban de su importación, de su incorporación a la plaza”, asegura el arquitecto.
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Zárate y Delgado sugieren que es posible adquirir una réplica de época en mercados de anticuarios de Buenos Aires, si existe alguna intención de volver a completar el conjunto histórico.
“Son réplicas del periodo griego clásico, pero de producción bonaerense de principio de siglo. Es cuestión de contactar con los anticuarios y uno de ellos sí o sí va a tener para la venta el mismo modelo que desapareció”, sostienen
Se recomienda además devolver las estatuas a sus ubicaciones originales en las esquinas, para recuperar la intención romántica del paseo. “Parecen zonceras, pero son elementos que hacen a la esencia del diseño de esa época. Ya en el 2012, cuando decidieron desplazarlas, eso alteró totalmente la interpretación e intención de la época”, observan.
Anteriormente, las esculturas se encontraban “sobre las vías serpenteantes”, lo cual predisponía a los usuarios a recorrer un sendero “misterioso” y “romántico”.
¿Y los macetones de Juan Anselmo Samudio?
Los arquitectos también expusieron en su investigación la presencia de 17 macetones artísticos de gran tamaño, elaborados por el artista Juan Anselmo Samudio.
Por las imágenes a las que accedieron los profesionales, estos jarrones “marcaban los accesos de las diagonales, que es lo que te encontrabas cuando llegabas a una esquina, además del camino serpenteante, que justamente por ser así no te permitía ver lo que había detrás, y luego veías la selva aromada”.
“Tenías el camino marcado por dos grandes macetones con plantas, y un poco detrás, la escultura”, describen.
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Los arquitectos recomiendan recuperar estos elementos. Inclusive aseguran que es muy probable que las cimentaciones se encuentren en el lugar. Ambos recuerdan que trabajan desde hace años buscando rescatar la figura de Samudio, a quien reconocen como un artista con mucha experiencia diseñando jardines públicos y privados.
“Estamos hablando de que habían valores que van más allá del diseño o de la antigüedad, que atan esa plaza con figuras todavía ocultas, pero figuras en la historia del paisajismo paraguayo”.
En la investigación realizada por los arquitectos, también se exponen documentaciones de elementos históricos como texturas de piso, bancos, verjas, balaustradas y luminarias.