El adolescente, según los relatos, encendió el cebollón y lo arrojó al suelo, pero al no detonar de inmediato decidió tomarlo nuevamente para verificar su estado.
En ese momento, el artefacto explotó en la mano, provocándole graves lesiones, que derivaron en la amputación. El herido fue atendido en el Hospital Regional de Concepción.
REPORTE. Por otra parte, el Centro Nacional de Quemaduras y Cirugías Reconstructivas (Cenquer), ubicado en Asunción, registró 4 pacientes con quemaduras causadas por pirotecnia durante las celebraciones navideñas.
Entre los afectados, hay pacientes de todos los rangos etarios: 8, 9, 15, 30 y 39 años, según informó el doctor Saúl Zaputovich, director del Cenquer. Los lesionados sufrieron quemaduras leves, no requirieron internación.
Al comparar las cifras con el año anterior, el doctor Zaputovich señaló una leve disminución. El año pasado, se registraron alrededor de 10 a 11 afectados por quemaduras de pirotecnia, este año la cifra disminuyó a 4.
“En el año nuevo suele ser un poquito más que en Navidad”, afirmó el doctor Zaputovich al tiempo de insistir en tomar las precauciones en el momento de manipular la pirotecnia.
Respecto al clima lluvioso, el doctor manifestó su preocupación por los riesgos adicionales de la manipulación de la pirotecnia. “Cuando llueve, los vendedores están por las calles, entonces se mojan los artefactos, sale el sol, se vuelve a secar, y eso mismo se compra y generalmente tiene una explosión fallida”, explicó.
Al respecto, señaló que este tipo de fallas puede provocar accidentes graves. “Uno se acerca y ahí de repente le explota en el rostro, en la mano”.