Que solo estallen sonrisas, más luces menos ruido es el nombre de la campaña de este año. Con ello, solicitan que la sociedad tome conciencia de cómo afectan esas explosiones a las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), sobre todo a niños.
Diana Villalba, integrante de la asociación, pide que las personas practiquen la empatía y tomen conciencia de que muchas familias solo sufren en estas fiestas por el estruendo.
“Lo que para algunos es diversión y costumbre, para muchas familias significa pasarla mal”, señaló.
En particular las personas con autismo. Debido a la hipersensibilidad auditiva estos sonidos son muy fuertes y se tornan insoportables.
“Les genera mucha angustia, estrés, palpitaciones, ansiedad, irritabilidad y autolesiones”, describió.
Incluso quienes tienen dicha condición, mezclada con la epilepsia también convulsionan.
Ante el ruido de la pirotecnia, los que padecen de autismo se tapan los oídos, tienen crisis de llantos e incluso llegan a autolesionarse. Toman una posición de irritabilidad para dar a entender que los sonidos les están molestando.
En dicha situación, estos niños no saben cómo canalizar ese ruido tan molesto. Esto lleva a que los padres se encierren en el baño o dormitorios con sus hijos o se desplacen hasta el interior del país para evitar esa situación que genera un gran estrés.
A raíz de esto, las fiestas de fin de año se transforman en un verdadero suplicio para estas familias.
Responsabilidad. “Como sociedad civil tenemos la obligación de informar y concienciar sobre el uso de la pirotecnia, de evitar sufrir o dañar a otros. Y de que todos juntos podamos pasar unas fiestas en paz y alegría”.
La meta de esta campaña, es lograr una sociedad más empática e inclusiva, enfatizó la referente de TEA PY.
Además de afectar a las personas en dicha condición, la pirotecnia y bombas de gran estruendo impactan en los animales. A ello se suma la contaminación del medio ambiente y los riesgos de accidentes.