El especialista manifestó que la pólvora es un artefacto pirotécnico que produce dos tipos de lesiones específicas.
“La que produce traumatismo es la pólvora negra y la que produce quemaduras es la pólvora blanca”, explica.
Pólvora negra: Es la que produce velocidad y destrucción, además están adheridas a clorato y azufre para potenciar ese poder destructivo.
Algunas de ellas pueden ser el fosforito, 1X3, 1X6, 1X12, 1X36, el rompe portón, el mata suegra y la bola de Laíno.
Marín indicó que un gramo de pólvora equivale a 25 a 37 kilos de fuerza, por lo que el conocido como 1X6 tiene unos 7 gramos de pólvora, equivalentes a 148 kilos aproximadamente.
El 1X12 equivale entre 10 a 12 gramos de pólvora, unos 500 kilos de fuerza, lo que gráficamente podrían pesar unas 7 heladeras que caen sobre una mano.
Produce lesión de piel, lesión celular, así como en el hueso, tendón, músculo y hasta amputaciones.
Pólvora blanca: Produce quemaduras –no destrucción ni amputación– “como una quemadura luego de haber tomado sol en la playa”, que es de primer grado, así como las de segundo y tercer grado, hasta llegar al plano muscular.
Algunos artefactos pueden ser los conocidos como lágrima, 100 fuegos o 100 pies.
Esta pólvora llamada blanca produce quemaduras desastrosas, según califica el médico, no solo a nivel de la mano, sino también lesiones del globo ocular, lesiones de córnea, conducto auditivo y quemaduras en las manos que tienen sus consecuencias más adelante.
Recomendaciones
“No poner por las zonas quemadas cremas como las dentífricas; lo que hay que hacer es poner agua fría o paño frío y elevar el miembro a la altura del corazón”, especificó Marín.
Dijo que en caso de tener un sangrado también es necesario realizar una compresión con una toalla o paño, además de mantener el miembro afectado elevado.
Las quemaduras que no llegan al dos por ciento son atendidas en el Hospital de Trauma (ex Centro de Emergencias Médicas), mientras que las que sobrepasan ese porcentaje son remitidas al Centro Nacional del Quemado.
La pasada Navidad el Hospital de Trauma registró 10 pacientes afectados por la manipulación de petardos, de los cuales 9 eran hombres y uno era mujer.
Ingresaron 6 por traumatismo, 3 por quemaduras y uno por lesión a nivel del globo ocular y mano. Del total, 6 son menores de edad de entre 6 y 16 años.
El doctor Jesús Marín resaltó que “una herida va a cicatrizar, pero van a quedar las secuelas” y se dirigió a los padres de familia diciendo: “Usted elige el daño que va a producir en sus hijos”.