23 may. 2024

Perspectivas

Hace unos días presentamos las Perspectivas Dende. En términos económicos, el próximo año se presenta con un moderado optimismo, considerando la evolución de los determinantes principales de la actividad.

Sin embargo, la visión a mediano plazo es de cierta preocupación, por un entorno poco favorable y la falta de apoyo político a las reformas necesarias para sostener un ritmo razonable de desarrollo económico y social.

A corto plazo, en el entorno económico internacional, lo más relevante es la evolución del ciclo de ajuste monetario en EEUU; en particular, en qué momento la Reserva Federal (Fed) inicia la reducción de su tasa de política monetaria de corto plazo hacia la neutralidad. Esto depende de la reducción de la inflación hacia la meta del 2%; los más optimistas la estiman en marzo y los más moderados en el último trimestre. De cualquier manera, las tasas de interés de largo plazo (10 años) vigentes no cambiarán sustancialmente de lo observado en los últimos meses (levemente superior al 4% para los bonos del tesoro americano). Por otro lado, las necesarias políticas de ajuste macroeconómico que el nuevo gobierno argentino está anunciando, en especial el sinceramiento del tipo de cambio oficial, podrían impactar negativamente en la competitividad de nuestro sector industrial y generará una presión alcista en la cotización del dólar en nuestro país, hasta alcanzar una nueva paridad de equilibrio. Sin embargo, la economía brasileña sigue mostrando dinamismo, impactando positivamente en el comercio fronterizo y en la actividad maquiladora de exportación. A nivel local, la prevalencia del fenómeno del Niño garantiza muchas lluvias y una buena cosecha de soja, y el inicio de las exportaciones de carne a EEUU impulsará la recuperación de la actividad frigorífica. Además, una vez que el gobierno se ponga al día en sus deudas con proveedores, empezará la reactivación de las obras públicas y del sector construcción.

Sin embargo, en términos de tendencia siguen operando factores como la desglobalización, la relocalización de las cadenas de suministros, la disputa entre EEUU y China en distintos ámbitos, los acuerdos para mitigar el cambio climático, etc., afectando los flujos internacionales de inversión y comercio, y que gradualmente van configurando una economía mundial menos integrada y menos dinámica, reduciendo su impacto positivo en los países en desarrollo. En este sentido, hasta ahora los precios de exportación de nuestros principales productos, la soja y la carne, han permanecido resilientes, pero muy dependientes del dinamismo económico de China Continental, el principal comprador de commodities a nivel mundial. La apertura del mercado de la carne de EEUU para nuestro país es un factor positivo en este contexto. Sin embargo, una probable caída del acuerdo comercial Unión Europea-Mercosur, el quedar fuera de la Alianza para la Prosperidad Económica de las Américas (APEP) impulsada por EEUU y el extendido estancamiento del Mercosur, no son buenas noticias para nuestro país. Es necesario ir tejiendo alianzas bilaterales más sólidas con los vecinos y acuerdos puntuales en el mundo que nos permitan desarrollar nuevos motores de crecimiento, porque se observa un estancamiento de nuestros principales productos de exportación, soja y carne. Además, debemos avanzar con las reformas para consolidar la previsibilidad, impulsar el desarrollo de nuevos sectores económicos y mejorar la calidad del gasto y los servicios públicos para incrementar la competitividad y la calidad de vida para la gente.

Así, para el próximo año estimamos un crecimiento del PIB del 3,7%, una inflación del 4% y una acotada presión alcista del dólar por efecto de las devaluaciones del peso argentino. Sin embargo, las perspectivas a mediano plazo son menos alentadoras por el estancamiento de los principales motores de la economía en un entorno internacional fragmentado y menos dinámico. Ampliar los acuerdos comerciales y reformas para mejorar el gasto y los servicios públicos es el camino que nos permitirá alcanzar el grado de inversión, consolidar la confianza y atraer inversiones para diversificar la economía y seguir generando oportunidades para la gente en la próxima década.

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