@Encisoclarisa
Son casi cinco décadas frente a las cámaras, pero para Pelusa Rubin el tiempo parece haber pasado en un abrir y cerrar de ojos. La periodista y conductora cumple 47 años de trayectoria en radio y televisión, una carrera marcada por la cercanía con la gente, las entrevistas, los temas sociales y una credibilidad construida a lo largo de los años.
Desde hace más de una década conduce Al estilo Pelusa, uno de los programas más emblemáticos de Latele, donde cada tarde abre un espacio para escuchar historias de vida, denuncias y testimonios que, en muchas ocasiones, encuentran allí una oportunidad para ser escuchados.
Una diva de la tevÉ. A sus 67 años –ayer sábado estuvo de cumpleaños– la comunicadora asegura que la motivación sigue intacta.
Con la misma naturalidad con la que comenzó su carrera, hoy disfruta de una etapa en la que combina la televisión con una vida familiar plena y nuevos desafíos en las plataformas digitales.
Aunque el camino recorrido es extenso, Pelusa recuerda con absoluta claridad el día en que debutó frente a las cámaras del noticiero central de Canal 9.
“Son 47 años y me parece ayer haber comenzado en el noticiero central de Canal 9, muy nerviosa, pero con todo el apoyo de mis compañeros. Héctor Velázquez fue como un padre para mí”, recuerda y confiesa que entonces era una joven inexperta, pero con una enorme ilusión por hacer televisión, incluso, asegura que el deseo de estar sobre un escenario nació mucho antes de ingresar a los medios.
“De chica jugaba con mis hermanos, Mariana y Luis, y algunos vecinitos a que yo estaba en un escenario y ellos debían aplaudirme. Me da risa solo pensarlo”, comenta.
A lo largo de su carrera, reconoce que hubo personas fundamentales para su crecimiento profesional. Una de ellas fue la productora Noemí Gómez.
Una televisión que escucha. Si hay algo que distingue a Al estilo Pelusa es el espacio que brinda a las personas para contar sus historias.
“Son 13 años en Latele, maravillosos. Es un programa que escucha a la gente, a tantas mujeres desgarradas de dolor y también a varones que muchas veces no son escuchados y sienten que sus problemas no son tomados en serio”, señala y explica que muchas denuncias logran avanzar después de hacerse públicas.
Lejos de pensar que la televisión perdió vigencia, Pelusa cree que sigue ocupando un lugar muy importante dentro de los hogares paraguayos.
“La televisión será siempre una compañía para la familia. Las mamás que veían el programa hoy son abuelas y ahora lo miran junto a sus nietos. Es hermoso compartir con tantas generaciones”, dice y asegura que, consciente de los cambios en los hábitos de consumo, también encontró en las redes sociales una nueva forma de acercarse al público.
“Mi mayor éxito es mi familia”. Después de tantos años de carrera, Pelusa asegura que el verdadero éxito no está únicamente en la permanencia frente a las cámaras.
“El éxito profesional está en mantenerse, pero mi éxito es mi familia, mis hijos, mis nietos. Tenemos salud y la vida me regaló tanto”, expresa y destacó que escuchar cientos de historias también transformó su manera de mirar la vida.
“Aprendí a escuchar, a ponerme en el lugar del otro y a entender que cada persona tiene un pasado y un contexto que muchas veces no es el ideal. Trato de no juzgar, aunque durante el programa muchas veces me indigno y se me escapan palabras”, admite.
Al recordar cómo logró equilibrar la maternidad con una profesión tan demandante, destaca el apoyo incondicional de su entorno, sobre todo el de su madre, quien viajó desde Buenos Aires para vivir con ella y la de su esposo, Emilio García.
Hoy, con los hijos ya realizados y una agenda menos intensa, disfruta de una etapa diferente, aunque los sueños siguen intactos.
Antes de despedirse, resume en una frase el legado que espera dejar.
“Esta profesión te da la oportunidad de dar voz a los que no la tienen. La credibilidad se gana con trabajo honesto y tiene un valor incalculable. Mi gente, que me acompaña desde hace tantas décadas, sabe que cuenta conmigo”, concluye.