05 mar. 2026

Paso Yobái apuesta a la lixiviación con miras a una minería sin contaminación

La adopción de la lixiviación en piletas controladas busca transformar la minería en Guairá, en un contexto donde el desafío es reducir el impacto ambiental sin paralizar una actividad que sostiene la economía local.

UHINT20260216-033AA,ph01_23839_65660806.jpg

Impacto. Hasta ahora se usa cianuro o mercurio para separar los fragmentos de oro en las minas

PASO YOBÁI

El método de lixiviación, presentado como alternativa al uso tradicional de mercurio, apunta a modernizar los procesos extractivos y disminuir la contaminación del suelo y los cursos de agua. Consiste en procesar el material aurífero sobre superficies impermeables y selladas, donde se aplican soluciones químicas controladas que permiten separar el oro sin recurrir a la amalgamación con mercurio.

A diferencia del sistema tradicional, que libera partículas tóxicas al ambiente y genera riesgos para la salud de trabajadores y familiares, esta técnica permite un mayor control del proceso y reduce la dispersión de sustancias peligrosas. Según referentes del sector, el rendimiento promedio en la zona es de aproximadamente 0,2 gramos de oro por cada 1.000 kilos de tierra procesada, y el metal obtenido se exporta principalmente a Estados Unidos.

La implementación de la lixiviación puede combinarse además con procesos de concentración gravimétrica y clasificación mecánica, mejorando la eficiencia y reduciendo pérdidas. En este escenario de transición tecnológica, el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades) lanzó en la localidad el proyecto planetGOLD Paraguay, una iniciativa orientada a eliminar progresivamente el uso de mercurio en cumplimiento del Convenio de Minamata.

El titular del Mades, Rolando de Barros, señaló que el objetivo central es evitar la contaminación de los recursos naturales y proteger la salud humana, especialmente en comunidades donde la actividad minera forma parte de la vida cotidiana. Recordó que el proceso de formalización del sector demandó varios años de trabajo conjunto entre el Estado y los actores productivos, y que actualmente una parte importante de los mineros ya operan dentro del marco legal.

La formalización es la base para avanzar hacia una minería sostenible, ya que permite implementar controles, exigir el cumplimiento de normas ambientales y acompañar técnicamente a los productores. “Si implementamos tecnología, capacitación y monitoreo permanente de buenas prácticas, podemos apuntar a una minería sostenible, minimizando riesgos”, afirmó.

Alberto Antebi, presidente de Latin American Minerals (LAMPA), explicó que actualmente más de 100 a 200 mineros operan en la zona y que un número creciente ya inició el proceso de adecuación a métodos libres de mercurio.

Señaló que la transición implica inversión en infraestructura, capacitación y adaptación operativa, pero que a mediano plazo permite mejorar la eficiencia y reducir riesgos ambientales.

Descomprimir preocupación social

El impulso hacia tecnologías más limpias se da en un contexto marcado por antecedentes de preocupación ambiental en Paso Yobái. Históricamente, el uso de mercurio, y también de cianuro en determinados procesos, ha representado un riesgo significativo para el medioambiente y la salud pública. La posible contaminación de suelos, arroyos y napas subterráneas, así como la exposición directa de trabajadores y pobladores, fueron objeto de denuncias en distintos momentos.

Estas situaciones derivaron en cuestionamientos públicos, movilizaciones ciudadanas y reclamos en defensa del medioambiente, reflejando la tensión existente entre la necesidad de preservar la actividad económica y la obligación de proteger los recursos naturales. En ese escenario, la implementación de alternativas aparece como respuestas concretas a demandas históricas de mayor control y responsabilidad ambiental.

Más contenido de esta sección
La camioneta que la trasladaba quedó atrapada en el lodo, por lo que debió completar el largo trayecto a caballo para llegar hasta la lejana Karanda’yty, la comunidad donde se crio la docente y no se olvida.