ALTO PARANÁ
Las detonaciones retumban como truenos en pleno corazón urbano de Presidente Franco. Las paredes vibran, los techos crujen y los vecinos corren a refugiarse mientras enormes piedras salen despedidas desde las canteras instaladas en el barrio Santa Inés. Lo que durante años fue una actividad extractiva alejada de las viviendas hoy se convirtió en el epicentro de un conflicto social, ambiental, económico y político que mantiene enfrentados a pobladores, empresarios y autoridades municipales.
El crecimiento acelerado de la ciudad fue rodeando antiguas canteras dedicadas a la extracción de piedras trituradas, materia prima fundamental para la construcción de caminos de todo tiempo y obras de infraestructura en Presidente Franco y municipios vecinos. Sin embargo, lo que antes parecía compatible con la escasa población del entorno hoy es considerado por muchos habitantes como una amenaza permanente.
Las protestas vecinales se intensificaron tras una reciente detonación realizada por la cantera Roca Negra SA, ubicada en el barrio Santa Inés. Según denunciaron los pobladores, la explosión provocó temor generalizado, daños estructurales en viviendas y la caída de piedras en zonas habitadas.
Los vecinos de Santa Inés aseguran que llevan años soportando las consecuencias de las explosiones. Denuncian grietas en paredes, fisuras en pisos y techos dañados por las vibraciones generadas durante las detonaciones. La indignación aumentó luego de que, según denunciaron los pobladores, los responsables de la cantera organizaran una “pancheada” en una plaza del barrio para que los vecinos abandonaran temporalmente sus viviendas durante una explosión reciente.
Durante las protestas, vecinos bloquearon el acceso a la cantera e impidieron el ingreso de camiones y compradores de piedras trituradas. Para muchos pobladores, el conflicto ya alcanzó un punto límite.
INTERVENCIÓN. Ante el aumento de la tensión social, la Municipalidad de Presidente Franco decidió intervenir y ordenó la suspensión inmediata de las actividades de la cantera Roca Negra SA mediante la Resolución IM Nº 2371/26.
El asesor jurídico municipal, Juan Domingo Silvero, defendió la legalidad de la medida y aseguró que la institución actuó dentro de las atribuciones que le otorga la Ley Orgánica Municipal. “El Municipio tiene la obligación de escuchar a sus ciudadanos y precautelar la seguridad de la población”, afirmó.
Según explicó, la Comuna ya había rechazado el cobro de la patente comercial de la empresa debido a que la actividad extractiva contravendría disposiciones establecidas en la Ordenanza Municipal 1191/91, que regula la explotación pétrea en el distrito.
Silvero sostuvo además que existen pruebas de que las explosiones llegaron a lanzar piedras hacia zonas habitadas. “Hay niños, ancianos y familias viviendo alrededor. No podemos esperar una tragedia para actuar”, manifestó.
La Municipalidad también gestionó ante la Dirección General de Material Bélico (Digemabel) una resolución temporal que bloquea autorizaciones para nuevas explosiones en la cantera.
El conflicto no se limita únicamente a Roca Negra SA. En la zona también opera la cantera Itamí, vinculada al empresario Miguel O’Hara, que igualmente enfrenta denuncias por supuestos daños ambientales y procesos administrativos ante el Mades.
En Presidente Franco, el choque entre desarrollo urbano, intereses económicos y seguridad ciudadana expone una realidad cada vez más común en ciudades en expansión: Actividades que alguna vez estuvieron lejos de la población hoy conviven peligrosamente con barrios enteros.
Y mientras las detonaciones siguen resonando en Santa Inés, la pregunta continúa sin respuesta definitiva: ¿Pueden coexistir las canteras y la expansión urbana en medio de una comunidad que exige seguridad y tranquilidad?
Explosiones, bajo estricto protocolo técnico
Desde la empresa Roca Negra SA rechazaron las acusaciones y calificaron la medida municipal como una “confiscación de hecho”. Aseguran que la empresa opera legalmente y cuenta con autorización ambiental vigente otorgada por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades).
Afirman que las explosiones se realizan bajo estrictos protocolos técnicos y con acompañamiento de la Digemabel, que las detonaciones son controladas “con sistema de emulsión bombeable y detonaciones de línea silenciosa”, como parte del proceso habitual de extracción de materia prima. Aseguran que el procedimiento se realiza bajo estrictas normas de seguridad y con acompañamiento técnico de la Digemabel, institución responsable de autorizar y supervisar este tipo de operaciones.
Sostiene además que la cantera existía antes del crecimiento urbano de la zona y que posteriormente fueron apareciendo asentamientos alrededor del predio y que existe presión constante por parte de algunos sectores vecinales.
ACTIVIDAD CLAVE. El conflicto también abrió un fuerte debate sobre el impacto económico que podría generar el cierre definitivo de las canteras. La extracción de piedras es una actividad clave para abastecer obras viales y proyectos de infraestructura en la región. La alta demanda de materiales para caminos empedrados y obras públicas mantiene activa la producción en varias canteras de Franco. Empresarios del sector advierten que la paralización afectará directamente a trabajadores, transportistas y proveedores. Más de veinte empleados dependen de manera directa de Roca Negra SA, mientras que numerosos fleteros y empresas vinculadas a obras viales podrían verse perjudicados. Sin embargo, para los vecinos, ningún argumento económico puede justificar el riesgo al que aseguran estar expuestos diariamente.