Precisamente, la Global Organized Crime Index, que desarrolla una herramienta para medir los niveles de crimen organizado en los países y evaluar su resiliencia frente a la actividad criminal, presentó un informe que señala que Paraguay se encuentra con más presencia de mercados criminales en comparación al 2021 y que están fuertemente ligados a actores políticos con vínculos en el Estado.
“La geografía del Paraguay muestra un alto dinamismo con respecto al crimen organizado. Si el índice de Paraguay creció se debe, principalmente, a que la mayoría de los tipos criminales se han encontrado. Paraguay es un lugar de tráfico de drogas, armas, contrabando, crímenes medioambientales y trata de personas”, apunta Peris en su análisis.
Todo es propicio para el desarrollo del crimen por lo que el país se volvió el paraíso para estas organizaciones, indica el sociólogo.
“Aunque existan algunos más fuertes que otros, este territorio se ha mostrado como un paraíso para los grupos delictivos que vieron al país como un lugar de oportunidades ilícitas”, detalla Peris.
Otro motivo por el que aumenta la criminalidad en Paraguay es la debilidad del Estado, según el especialista, quien subraya que existe complicidad y desidia entre las autoridades y las instituciones.
“Al aumento y complejidad del crimen organizado se vio un Estado con poca capacidad de respuesta. Esto se debe, primordialmente, porque lo legal ha formado parte de las ilegalidades. Ya sea por complicidad o desidia, las autoridades y organismos de control se vieron proclives a favorecer a este país como uno propicio para el crimen organizado a gran escala”, destaca.
Paraguay se ubica en el cuarto lugar en criminalidad a nivel mundial, debido al gran terreno ganado por las fuerzas del crimen organizado.
“El Paraguay está en cuarta posición a nivel mundial, se explica por terrenos o espacios ganados por los criminales, con la anuencia de las instituciones de la legalidad”, manifiesta Peris.
El informe de Global Organized Crime Index destaca principalmente el vínculo de autores del Estado con estas organizaciones.
“Los mercados criminales en Paraguay están fuertemente influenciados y facilitados por actores con vínculos en el Estado, que van desde funcionarios de seguridad de bajo nivel hasta funcionarios de élite. Estos actores no solo facilitan actividades criminales, sino que también crean obstáculos para procesar a los actores criminales y de estilo mafioso. La corrupción está tan arraigada en la sociedad que es una constante independientemente del gobierno, y es común que los policías y funcionarios de servicios estatales exijan sobornos. Además, la economía ilegal es fundamental para los partidos políticos en el país y se informa que muchos contrabandistas y traficantes de drogas ricos utilizan sus ganancias para financiarlos”, revela en una primera parte el informe.
Este informe estima además que alrededor de 200 toneladas de cocaína pasan al año por el país.
Por su parte, la ministra Carolina Llanes, vicepresidenta primera de la Corte Suprema y responsable de la Oficina Técnica Penal presentó el Mapa del Sicariato en Paraguay 2018-2022, elaborado con apoyo del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip), en el que cita la evolución de los casos de sicariato en el país. En el 2018, se registraron 63 casos, en el 2019; unos 119 casos, en el 2020, unos 78 casos, en el 2021, 123 casos y en el 2022; 95 crímenes por encargo.
En total, en ese rango de tiempo, se produjeron 478 casos de sicariatos en el país. Los departamentos más violentos son Amambay, Alto Paraná y Central.