China representa más de un tercio de las importaciones paraguayas, mientras Taiwán sostiene una relación basada en cooperación, exportaciones e inversiones. Y Paraguay enfrenta el desafío de definir cómo negociar con grandes potencias sin perder capacidad productiva ni autonomía.
En Paraguay, la relación con China está presente todos los días, aunque no exista una relación diplomática formal. Los automóviles que circulan por las calles, los teléfonos celulares, electrodomésticos, calzados deportivos y una gran parte de los productos de consumo tienen origen chino. Desde 2025, incluso parte del mobiliario escolar adquirido por el Estado paraguayo llegó desde ese país.
La situación refleja una de las principales contradicciones de la economía paraguaya. Paraguay recibe una gran cantidad de productos mientras no puede ingresar los suyos a China.
El comercio se ve condicionado porque Paraguay mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán desde hace más de 65 años y es el único de Sudamérica que reconoce oficialmente a Taipéi. Y aunque China se convirtió en el principal proveedor de bienes importados y en uno de sus principales socios comerciales, Paraguay no recibe la misma apertura comercial.
La discusión en la que Paraguay está en el centro, involucra comercio, industria, inversiones, empleo, soberanía económica y el modelo de desarrollo que el país quiere construir.
El salto comercial chino
Los datos del Banco Central del Paraguay (BCP) muestran la transformación de la relación económica con China. En el año 2000 prácticamente no existían registros de importaciones desde ese país. Las primeras compras fueron por apenas USD 219.647.
Seis años después, en 2006, las importaciones chinas ya habían superado los USD 1.000 millones. Desde entonces, el crecimiento fue constante hasta alcanzar en 2025 un récord histórico de USD 6.122 millones. Entre enero y mayo de 2026, las compras ya llegaron a USD 2.747 millones, equivalentes al 36,4% del total importado por Paraguay.
En términos simples, más de uno de cada tres dólares destinados a importaciones paraguayas termina en productos provenientes de China.
Para el economista Jorge Garicoche, este crecimiento responde principalmente a la competitividad de la industria china. “China dejó atrás la imagen de ser solamente un proveedor de productos baratos. Hoy tiene industrias altamente competitivas y capacidad tecnológica en múltiples sectores”, sostiene.
La expansión china se explica por su escala productiva, su capacidad de fabricación masiva y la incorporación de tecnología en sectores como automóviles, electrónica y maquinaria. Sin embargo, el crecimiento comercial también expone una relación desigual.
Importar más de lo que se exporta
Mientras Paraguay compra productos manufacturados, tecnología y bienes terminados, las ventas hacia China continúan siendo reducidas. En abril de 2026, la balanza comercial cerró con un déficit de USD 289 millones. Paraguay importó USD 292 millones y exportó apenas USD 2,95 millones.
El intercambio también refleja una diferencia estructural: Paraguay exporta principalmente productos primarios e importa bienes con mayor elaboración industrial. Para Garicoche, la discusión sobre un eventual acercamiento diplomático con China debe partir de una pregunta fundamental: qué puede vender Paraguay. “Podríamos cambiar nuestra postura política de la noche a la mañana y decir rompemos relaciones con Taiwán y nos jugamos con todo por China. Pero no pasaría mucho”, afirma.
Según explica, el acceso a un mercado gigante no garantiza automáticamente oportunidades comerciales. “La pregunta central es qué hecho económico está por detrás de las decisiones que vayamos a tomar. ¿Qué tenemos nosotros para ofrecer al mundo? ¿Queremos entrar a China y con qué vamos a entrar?”, plantea.
El economista incluso cuestiona que China sea necesariamente el mercado más conveniente para todos los productos paraguayos. “Hoy el mercado chino, si bien tiene compras masivas, está pagando mucho menos”, señala en referencia a la carne.
A su criterio, Paraguay debe apuntar a productos diferenciados y con mayor valor agregado. “Nos estamos volviendo, en ciertos productos, un tipo de exportación boutique y no necesariamente algo masivo”, resume.
La posición de China
Consultado por Última Hora, el Consulado General de la República Popular China en San Pablo, Brasil, afirmó que existe un gran potencial para ampliar la relación económica, pero que el desarrollo comercial y de inversiones está limitado por la ausencia de relaciones diplomáticas.
La representación China usa de referencia las cifras de importación de productos chinos a Paraguay para señalar que China es una oportunidad para el país y enfatiza que el problema es diplomático. “Debido a la falta de relaciones diplomáticas, el desarrollo del comercio y la inversiones bilaterales se mantienen muy limitadas”, señaló.
La comunicación oficial también sostuvo que Paraguay no puede continuar siendo una excepción internacional. “Paraguay no puede seguir siendo una excepción en la comunidad internacional ni continuar dándole la espalda a China”, expresaron a través de una respuesta realizada por correo electrónico.
China sostiene que una relación diplomática plena abriría nuevas oportunidades comerciales. Sin embargo, ante consultas sobre qué productos paraguayos tendrían mejores condiciones de acceso al mercado chino, qué inversiones podrían llegar o cuáles serían los compromisos concretos, la representación china se limitó a remitir su respuesta institucional.
La discusión sobre la industria nacional
La presencia china también abrió un debate sobre el impacto de las importaciones en la producción paraguaya. Uno de los casos más cuestionados fue la compra de mobiliario escolar realizada por Itaipú Binacional.
En diciembre de 2024, la entidad lanzó una licitación por G. 276.348 millones, aproximadamente USD 35 millones, para adquirir 328.687 conjuntos de mesas y sillas destinados a escuelas públicas.
Empresas nacionales denunciaron que las especificaciones técnicas del llamado dificultaban la participación de fabricantes paraguayos y favorecían productos importados.
José Huidobro, presidente del Centro de Industriales Metalúrgicos (CIME), sostiene que Paraguay tenía capacidad para fabricar ese mobiliario. “El problema no era el diseño del pupitre. Ese mueble se podía producir localmente si se generaban las condiciones para que la industria nacional pudiera competir”, afirmó.
Para el dirigente industrial, la discusión va más allá de una licitación. “Después de esa licitación se conversó mucho con el Ministerio de Industria y Comercio buscando un modelo único, un modelo nacional”, señaló.
Más allá del reclamo industrial por la falta de protección a la producción local, la licitación también estuvo rodeada de graves cuestionamientos de transparencia y conexiones políticas. El millonario contrato fue adjudicado a la firma Kamamya SA, vinculada al empresario chino Long Jiang.
Investigaciones periodísticas sacaron a la luz la cercanía de este empresario con altas autoridades del país, señalando presuntos vínculos con el director paraguayo de Itaipú, Justo Zacarías Irún, y revelando que tanto el vicepresidente Pedro Alliana como el presidente de la República, Santiago Peña, utilizaron aeronaves pertenecientes a Jiang. Ante estas irregularidades, el proceso licitatorio se encuentra actualmente bajo investigación de la Fiscalía, en primera instancia se desestimaron cuestiones respecto a sobrecostos.
La mirada del sector privado
El presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte, plantea que el problema principal es la falta de reciprocidad comercial. “¿Por qué nosotros podemos acceder a lo que China produce y ellos no pueden acceder a lo que Paraguay produce? Es una incongruencia”, sostiene.
Duarte enfatizó además los beneficios de la larga amistad con Taiwán desde la apuesta a formar talentos humanos con miras a la tecnología. Y también se apegó a las libertades comerciales que ofrece Taiwán sin condicionar al mercado paraguayo.
El presidente de la UIP también se refirió a las relaciones comerciales con empresas chinas, y refirió que se busca un relacionamiento de empresa a empresa sin inmiscuirse en el área diplomática. Duarte señaló que se tiene interés en las grandes empresas de tecnología y que Paraguay podría tener las condiciones para alojar estas empresas, donde el costo de la mediterraneidad no es un problema.
La apuesta de Taiwán
Mientras China domina las importaciones paraguayas, Taiwán sostiene que su aporte al país está basado en una relación de cooperación, acceso comercial e inversiones estratégicas. El embajador de Taiwán en Paraguay, Iván Lee, considera que el debate no debe centrarse únicamente en abrir o cerrar mercados, sino en qué modelo económico busca Paraguay.
“Lo que más nos preocupa es la idea, a nuestro juicio equivocada, de que ´si abrimos relaciones con China, automáticamente todo estará mejor´. Todo cambio de esta magnitud genera ganadores y perdedores”, afirma.
Según el diplomático, el verdadero desafío paraguayo es industrializarse, agregar valor a su producción y fortalecer el capital humano. “El desarrollo del Paraguay no pasa únicamente por abrir nuevos mercados, sino por impulsar la industrialización, agregar mayor valor a su producción y fortalecer la formación de su gente”, sostiene.
Lee destaca que Taiwán representa un mercado menor en tamaño, pero con ventajas específicas.
En 2025, las exportaciones paraguayas hacia Taiwán alcanzaron aproximadamente USD 342 millones, principalmente por carne bovina y porcina. “La carne paraguaya ingresa a Taiwán sin aranceles ni cuotas”, explica.
También destaca el crecimiento del sector porcino y la habilitación de la carne aviar paraguaya. “Taiwán importa más de USD 340 millones en carne de pollo al año y Paraguay actualmente exporta cerca de USD 10 millones. Existe un enorme potencial de crecimiento”, afirma.
Para Taipéi, la relación con Paraguay no se limita al comercio. Uno de los proyectos más importantes es el Sistema de Información Hospitalaria (HIS), implementado con cooperación taiwanesa.
Según Lee, la plataforma ya registra más de 58 millones de atenciones médicas y permite mejorar la gestión de medicamentos, insumos y recursos humanos.
También destaca las becas otorgadas desde 1991, con más de 2.000 paraguayos capacitados en Taiwán. Otro proyecto estratégico es el Parque Tecnológico Inteligente Taiwán-Paraguay, ubicado en Minga Guazú.
El objetivo es atraer empresas tecnológicas y desarrollar industrias vinculadas a innovación, manufactura avanzada e inteligencia artificial. “Tres empresas taiwanesas ya confirmaron inversiones en sectores como buses eléctricos, textiles funcionales y mobiliario especializado”, explica.
Lee sostiene que Paraguay cuenta con condiciones atractivas para captar inversiones: energía limpia, ubicación estratégica, régimen de maquila y talento joven.
Advertencias geopolíticas
El debate también tiene una dimensión geopolítica. La senadora colombiana Paola Holguín sostiene que las relaciones con cualquier potencia deben construirse bajo reglas claras. “Las relaciones diplomáticas con China y con cualquier país deben basarse en la legalidad y la transparencia, sin entregar temas importantes como la soberanía, la independencia, la protección de datos o la arquitectura tecnológica”, señala.
Para la legisladora, los países deben evitar que una dependencia económica termine afectando su capacidad de tomar decisiones propias.
En la misma línea, el analista colombiano Carlos Augusto Chacón advierte que la influencia china no debe analizarse solamente desde el precio de sus productos. Según explica, muchas empresas chinas cuentan con respaldo financiero de bancos estatales, lo que les permite competir con precios muy bajos durante largos períodos. “Pueden mantener precios bajos por mucho tiempo, desplazar empresas nacionales y quedarse con cuotas importantes de mercado”, sostiene.
Chacón afirma que esa dependencia puede convertirse en una herramienta de presión política. “La dependencia del comercio con China crea vulnerabilidades porque una potencia económica puede influir cuando existen diferencias políticas”, señala.
El desafío paraguayo
El debate entre China y Taiwán expone una discusión más profunda sobre el futuro económico del Paraguay. China ofrece un mercado gigantesco, capacidad industrial y productos competitivos. Su presencia económica ya está instalada y seguirá creciendo.
Taiwán plantea una relación basada en cooperación tecnológica, formación, inversión y acceso preferencial para productos paraguayos. Pero el desafío central para Paraguay no pasa únicamente por elegir entre Pekín y Taipéi.
La discusión de fondo es cómo un país pequeño negocia con grandes potencias sin perder capacidad de decisión. La respuesta dependerá de la estrategia nacional, si Paraguay busca solamente acceder a productos más baratos o si pretende utilizar sus relaciones internacionales para construir industria, atraer tecnología y generar mayor valor agregado.
La economía china ya forma parte de Paraguay aunque no exista una embajada. Taiwán continúa siendo un aliado diplomático con proyectos concretos en marcha. El futuro dependerá de cómo el país logre equilibrar esas dos realidades y definir qué lugar quiere ocupar en la economía global.