20 feb. 2026

“Para nada”

Durante un conversatorio del presidente de la República, Santiago Peña, con más de 100 gremios de industriales, empresariales y de la producción, celebrado el pasado jueves en la sede de la Unión Industrial del Paraguay (UIP), en Asunción, el mandatario se vio forzado a responder sobre algunos puntos polémicos que hacen al contexto local.

En medio de las preguntas y respuestas, no pasó desapercibido el reclamo que le hicieron los sectores sobre la inestabilidad jurídica y la falta de institucionalidad que afectan a la imagen del país.

Desde hace décadas, las buenas decisiones en el ámbito macroeconómico ubicaron a Paraguay en sitial de privilegio. El crecimiento sostenido del producto interno bruto (PIB) ya es una característica propia del país que, incluso, supo superar con estabilidad los peores embates de la pandemia del Covid-19.

Seguro que muchos nos preguntamos cómo es que el Paraguay, siendo un país tan sólido en el aspecto macroeconómico, no consigue aún ubicarse en el mapa de las grandes inversiones. Y la única explicación posible recae en la pata faltante para sostenernos como un país serio: la institucionalidad y la seguridad jurídica.

Este mismo pensamiento lo compartía en nombre de los distintos gremios el titular de la UIP, Enrique Duarte, quien también dejó en claro a Peña que cuando toca opinar distinto, los empresarios lo harán.

“Las condiciones a nivel global no se presentan a veces en forma permanente. Las oportunidades no se presentan dos veces y hoy tenemos estabilidad macroeconómica, bono demográfico, bono tributario, clima de negocios, leyes favorables a la inversión, energía limpia; pero las inversiones no desembarcan como se espera. Pensamos, desde el sector productivo e industrial, que tenemos que trabajar en la pata que nos falta, es la seguridad jurídica y la institucionalidad”, dijo.

Estas expresiones se dan en medio del impasse que generó la destitución de la senadora Kattya González, lo que se basó estrictamente en una decisión política.

Si bien, Santiago Peña buscó eludir el tema al ser consultado por los medios, asegurando que se trata de una cuestión que se deberá definir en el estrado jurídico, dijo que “para nada” afecta esto a la imagen del país. Durante su charla con los empresarios, no dudó en señalar que los comunicados que advierten sobre el impacto de este tipo de decisiones le causaron incomodidad.

Peña pidió separar la paja del trigo, tratando de hacer entender que las decisiones políticas no serán barro en el difícil camino para llegar al tan ansiado grado de inversión. En esta misma línea, el ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, había señalado que los inversionistas saben diferenciar entre la política y la economía.

Desde el Gobierno, aseguran que los atropellos, como el cometido contra la senadora de la oposición, no espantarán a los inversores y se culpa a la prensa de tener una visión fatalista.

Para las inversiones, lo más importante es la confianza. Quien no confía, no invierte; quien no confía, no se endeuda; quien no confía, no se arriesga, “para nada”.

Al final, es al Gobierno al que “para nada” le afectan las preocupaciones de quienes construyen el país con base en el trabajo.

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