Política

"Para luchar contra el narcotráfico hay que tener instituciones fuertes y fiables"

El diplomático dice que la utilización política de las instituciones no es buena y que no son suficientes las políticas represivas. También habla de los 30 años de relacionamiento entre la UE y el Paraguay.

Susana Oviedo Por Susana Oviedo

El embajador Javier García de Viedma es español y representa a la Unión Europea (UE) en Paraguay. Se encuentra en el país desde setiembre del 2021. El miércoles pasado se cumplieron 30 años de relacionamiento entre la Unión Europea y el Paraguay. El diplomático asegura que el país ha mejorado prácticamente en todos los índices. Pero también advierte que los últimos acontecimientos vinculados al crimen organizado y, específicamente al narcotráfico, como el atentado en San Bernardino, el asesinato del fiscal Marcelo Pecci y más recientemente, el de un ex director de la cárcel de Tacumbú, permiten ver que “la amenaza es real” y que es imprescindible ante estos hitos de la criminalidad tener instituciones fuertes, fiables e independientes.

– Lo escuchamos decir que no puede descartarse la posibilidad de que el Paraguay se torne un narcoestado, si no se adoptan las medidas oportunas para evitarlo. ¿Cuáles serían esas medidas?

– Sé que algunos dicen que el Paraguay ya es un narcoestado y lo que quería negar con esa frase es que no es cierto. Tampoco es justo. Lo que pasa es que existe ese peligro. Existe un incremento de la presencia y de la actuación del narcotráfico y, por lo tanto, hay que pararlo. ¿Cómo?, bueno, yo no tengo que decirles a las autoridades paraguayas cómo se combate esto.

No obstante, implica combatir la corrupción, que es una fisura por donde el crimen organizado se cuela y aprovecha. Tener instituciones fuertes, fiables e independientes es una forma de combatir no solo el narcotráfico y el crimen organizado, sino que es imprescindible. Las políticas represivas o de interdicción, como se dice técnicamente, son necesarias, pero no suficientes.

–¿Qué más debe hacerse?

–Hoy sabemos que una política de alejamiento de la juventud de la tentación de las drogas es muy importante, al igual que el empleo, la lucha contra las desigualdades, la educación; es decir, que los chicos estén escolarizados, que tengan salidas, que tengan opciones.

También la inteligencia, el control penitenciario, el control policial, los jueces. Hay muchísimos frentes. La lucha no solo es planetaria, sino que es en todos los ámbitos, porque el narcotráfico no es que busque tener un Estado para sí. Busca controlar el Estado, imitar las formas del Estado. Tiene su rama armada, sus finanzas, sus formas de exacción de impuestos, tienen sus lealtades. Son estructuras altamente organizadas.

Lo que hay que evitar a toda costa es que se infiltre en el Estado, porque no es lo mismo que haya narcotráfico o crimen organizado en un país en que se está combatiendo y acotando esto, que en un país donde se haga con todos los resortes del poder. Eso es lo que llamamos un narcoestado y es lo que hay que evitar.

– ¿Qué reflexión le merecen el ataque de sicariato en un concierto en San Bernardino y el asesinato del fiscal Marcelo Pecci?

–En mi percepción subjetiva de diplomático recién llegado al país, lo ocurrido en San Bernardino supuso un cambio, un punto de inflexión, por el lugar, el momento, el entorno, y hacia a quién fue dirigido (el ataque). Un asesinato de esas características se planifica y, por lo tanto, se tienen en cuenta todos esos elementos, con lo cual, no descartaría que hubiese ahí un aviso, un mensaje, por parte del propio crimen organizado. Me llamó la atención, sin duda alguna, al igual que el asesinato del fiscal Marcelo Pecci, fuera del país, en vacaciones en una zona de Colombia en que normalmente no opera el crimen organizado. Desgraciadamente son hitos que nos permiten ver que la amenaza es real.

– Cuando habla de instituciones fuertes, ¿se refiere a que sean efectivas en la atención a los problemas sociales y económicos y de justicia para reducir la vulnerabilidad y su permeabilidad de la sociedad?

–Me refiero a que las instituciones deben ser fuertes, eficaces, deben tener los medios humanos y recursos económicos para las tareas que se les asignan y deben ser independientes; es decir, la utilización política de las instituciones no es buena.

Sobre la crisis económica, indudablemente, hay más gente en situación de pobreza y la situación del dinero rápido y fácil está ahí. Pasa igual con el tema de la sustitución de los cultivos de coca. Los campesinos te dicen que es más rentable. Hay que luchar en todos los frentes.

–Hace tiempo que en Paraguay se advierte sobre el financiamiento político con dinero del narcotráfico. ¿Cómo ven este tema desde la UE, que ha enviado en dos ocasiones misiones de observación electoral al Paraguay?

–No conozco si hay financiación concreta, no puedo saber eso, salvo lo que leo en la prensa y escucho decir a los políticos. Y bueno, qué duda cabe que en Paraguay y en cualquier otra parte, incluyendo países europeos, al narcotráfico le interesa infiltrarse en todas las instituciones desde la judicial, pasando por el Legislativo y hasta el Ejecutivo. Es uno de los frentes en que hay que luchar. Pero bueno, no todo es narcotráfico ni crimen organizado. No es el único problema para Paraguay, ni el único desafío, y no es la única cuestión que nos debe ocupar a los diplomáticos que estamos aquí acreditados y trabajando.

–La UE y el Paraguay cumplen 30 años de relacionamiento diplomático, uno de los temas que se han encarado con la cooperación bilateral es la reducción de la pobreza. ¿Qué destacaría al respecto)?, ¿vamos por buen camino?

–Creo que se ha hecho un buen trabajo. Los ciclos de cooperación de la Unión Europea son de siete años, planificamos a largo plazo. Entre el ciclo anterior, que acaba de terminar, al nuevo, que ahora está empezando, hemos visto que el Paraguay ha mejorado prácticamente en todos los índices: crecimiento económico, estabilidad presupuestaria, baja inflación, hasta ahora; reducción de la pobreza y de la desigualdad. Todo esto hay que tener en cuenta. Por eso para el próximo ciclo, el volumen de recursos va a ser menor, pero eso en cierta medida implica un éxito. El modelo de cooperación con Paraguay es el de un país de renta media-alta. No estamos hablando de cooperación asistencial. Nuestra cooperación en gran medida va dirigida a la educación, que se lleva casi la mitad de los recursos. Y también contribuimos a que en el país se cree un sistema, no de asistencia social, sino de protección social, desde las pensiones hasta seguros médicos.

– ¿Subsisten debilidades que desalientan la inversión extranjera a la hora de decidir hacerlo en Paraguay?

– El país tiene fortalezas y debilidades, como le pasa a todos los países. Yo creo que Paraguay es atractivo para invertir. Si yo tuviera dinero para hacerlo, me plantearía invertir en Paraguay. Fortalezas son su mano de obra joven, abundante energía limpia. Esto es muy importante para el futuro. Es lo que están buscando varios inversionistas. Paraguay tiene un excedente de energía que necesita consumir. Pero además un montón de áreas en las que hay mucho que hacer. Un país que exporta soja y carne a un nivel puntero, además de poder seguir con estas dos materias, tiene muchas otras.

–¿Y la corrupción?

–Es un problema. Ahora bien, acabar con la gran corrupción es más fácil de lo que parece. Si hay verdadera voluntad política y de la población, se puede evitar que se convierta en un factor político-económico distorsionante.

  • Lo ocurrido en San Bernardino supuso un punto de inflexión, por el lugar, el momento, el entorno y hacia a quién fue dirigido.
  • Paraguay mejoró en todos los índices: crecimiento económico, estabilidad presupuestaria, baja inflación.
  • En Paraguay, y en cualquier otra parte, al narcotráfico le interesa infiltrarse en todas las instituciones del Estado.

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