Tras la presentación del informe presidencial, el senador Rafael Filizzola y la senadora Esperanza Martínez encabezaron las principales críticas desde la oposición, al sostener que Santiago Peña ofreció un discurso centrado en la propaganda oficial y alejado de la situación que enfrentan diariamente los ciudadanos. Ambos legisladores también cuestionaron que el mandatario volviera a confrontar con la prensa y a denunciar supuestas persecuciones.
Filizzola calificó el mensaje presidencial como “el colmo del cinismo” y afirmó que Peña “volvió con el viejo libreto de llorar en televisión”, al tiempo de rechazar sus cuestionamientos a los medios de comunicación. “¿De qué persecución habla, si tiene a todo el aparato de medios cartistas aplaudiéndole como focas las 24 horas?”, disparó.
Además, sostuvo que el Gobierno “no soporta la crítica porque su relato es insostenible” y aseguró que la administración “trabaja para los bolsillos de unos pocos mientras el país real sigue esperando soluciones”.
Uno de los principales ejes del cuestionamiento del legislador fue la seguridad. Filizzola afirmó que el presidente intentó mostrar un “Paraguay seguro” sustentado en estadísticas, aunque sostuvo que “la propaganda no frena la delincuencia”. También puso en duda la afirmación de que Paraguay dejó de ser un corredor de cocaína hacia Europa, al señalar que la ausencia de grandes incautaciones no demuestra una reducción del narcotráfico, sino una menor capacidad de control.
Mensaje repetido
La senadora Esperanza Martínez también apuntó contra el contenido del informe y sostuvo que se trató de un mensaje “repetido”, con “las mismas promesas, los mismos supuestos logros y hasta el mismo acting de pelearse con los grupos oligopólicos y los medios de comunicación”. Afirmó que Peña presentó “un país pensado para los mercados, pero muy lejos de la vida cotidiana de la gente”, mezclando anuncios, proyectos y obras en ejecución como si fueran realizaciones ya concretadas.
Martínez cuestionó además que el presidente evitara referirse al crecimiento de la deuda pública y a la falta de una estrategia sostenible para enfrentarla. En materia sanitaria, coincidió con Filizzola en que existe una marcada diferencia entre el discurso oficial y la realidad de los hospitales públicos. “Se habla de hospitales, ambulancias y programas, pero en los servicios públicos la respuesta sigue siendo: no hay. No hay medicamentos, no hay insumos, no hay suficiente personal”, expresó.
Ambos senadores hicieron especial énfasis en la situación del sistema de salud. Filizzola sostuvo que “las estructuras de cemento no curan si adentro no hay medicamentos” y remarcó que el presupuesto sigue siendo insuficiente, obligando a muchas familias a organizar polladas para costear tratamientos médicos.
Martínez, por su parte, afirmó que mientras el Gobierno celebra indicadores macroeconómicos, miles de paraguayos continúan recurriendo a rifas y actividades solidarias para acceder a atención médica o dependen de la alimentación escolar para sostener a sus familias.