En el octavo día del Novenario de la Virgen de Caacupé, monseñor Joaquín Robledo, obispo de San Lorenzo, reflexionó sobre el compromiso en la vida comunitaria y mencionó las actitudes que deben caracterizar la conducta cristiana que son la sencillez, misericordia, jovialidad, caridad auténtica, detestando el mal y adhiriéndose al bien, amor recíproco, estima, diligencia y el servicio con espíritu fervoroso.
“El Evangelio nos llama a comprometernos en la vida comunitaria. Todos estamos llamados a comprometernos y a construir la comunidad y la fraternidad entre nosotros; una comunidad basada en la verdad y en el amor porque somos imagen y semejanza de Dios”, mencionó ante los fieles y peregrinos que llegaron hasta la Basílica.
Siguió mencionando que como personas necesitamos vivir en comunidad y tomar compromiso con ella.
“Cada uno tiene deberes con la comunidad que deben estar orientados al bien común. Comprometerse supone y exige la práctica de la justicia; significa amar a Dios y al prójimo. Comprometerse en la vida comunitaria significa respetar la dignidad humana”, enfatizó.
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Igualmente, explicó que el comprometerse con la vida comunitaria significa respetar a la persona, sus derechos y su dignidad, más aún las autoridades frente a la inseguridad, el tráfico y consumo de las drogas.
En ese punto, recordó a los secuestrados Edelio Morínigo, Óscar Denis, Félix Urbieta, también la desaparición de la pequeña Yuyú y tampoco dejó pasar el esclarecimiento de la muerte del fiscal Marcelo Pecci.
“Es también vital el respeto y protección a la vida, aún la oculta en el seno materno, y la lucha contra la corrupción que desangra los recursos destinados a los más pobres. Hemos de respetar siempre la vida porque la vida es sagrada”, destacó.
Siguió su sermón indicando que corresponde a la autoridad decidir, en nombre del bien común, entre los distintos intereses facilitando lo que se necesita para llevar una vida verdaderamente humana con alimento, vestimenta, salud, trabajo, educación y derecho a fundar una familia.
Urge una gestión transparente
El obispo afirmó que urge exigir a las autoridades una gestión transparente y efectiva para superar la inequidad y la pobreza que aún golpean a miles de familias paraguayas, especialmente en el campo y en los cinturones de las grandes ciudades. Además, instó a proveer servicios básicos de calidad para todos.
“Comprometerse con la vida comunitaria, desde la óptica del bien común, implica la paz, la estabilidad y la seguridad del orden justo. Supone que la autoridad asegura, por medios honestos, la seguridad de la sociedad y de sus miembros”, profundizó.
Esto incluye, a su criterio, garantizar la seguridad jurídica, la lucha frontal contra el crimen organizado que busca infiltrarse en las instituciones y la necesidad de una Justicia independiente, imparcial y sin privilegios, que es la base de toda paz social.
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“Que la Fiesta de la Virgen de los Milagros de Caacupé nos motive y nos comprometa en la vida comunitaria”, añadió y dijo que el bien común no es tarea exclusiva de las autoridades, “sino un desafío y una responsabilidad de todos y cada uno de los paraguayos, según nuestras posibilidades y posición social”.
El religioso, por último, manifestó que la construcción del bien común exige ir más allá del beneficio individual y pensar en la solidaridad intergeneracional.