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Obispo llama al perdón y habla de aborto e ideología de género

El arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela, instó a los jóvenes a practicar la cultura del perdón y la reconciliación, en Caacupé. También habló sobre el aborto, la ideología de género y la corrupción como parte de una estructura de pecado.

Valenzuela tuvo a su cargo la homilía del último día del novenario a la Virgen de Caacupé, cuyo tema principal era: "Jesús llama a los jóvenes a ser fermentos de la cultura del perdón y de la reconciliación".

El religioso habló sobre la necesidad de perdonar a quienes hacen daño u ofenden, como un principio de la Iglesia Católica. Señaló que una de las herencias del cristianismo es la cultura del amor y la reconciliación.

"Hoy, jóvenes, son herederos de esa cultura tan necesaria para nuestro tiempo", expresó el arzobispo de Asunción al tiempo de mencionar un evangelio en el que se resalta que Jesús sana y alimenta a la multitud hambrienta.

Sin embargo, aclaró que no solo de pan vive el hombre, sino que necesita de justicia, paz, verdad y amor. Al respecto, señaló que Jesucristo, con su sacrificio para el perdón de los pecados, multiplica el pan de vida para hacer frente al cúmulo de violencia y mentira.

Además, agregó la lucha contra la hipocresía, el abuso sexual, el aborto, la ruptura de matrimonios, los robos, el atropello a la ecología y la deforestación. Así también, hizo referencia sobre el atropello a la ecología humana "con las nuevas esclavitudes" como la ideología de género y la drogadicción.

"El perdón es fruto de la amistad con Jesús, quien llama hoy a ser fermento de la cultura del perdón y a ser sus discípulos misioneros llenos de verdad y amor. A partir de la misericordia entendemos mejor la realidad de la salvación", señaló.

CULPABILIDAD. Edmundo Valenzuela, en otro momento, dijo que los jóvenes se encuentran con la culpabilidad por la desintegración de las relaciones humanas y del mundo entero. "Esta culpabilidad se relaciona con la libertad y la obligación de hacer el bien y evitar el mal", precisó.

"La realidad del pecado es una constante en nuestras vidas, esta realidad de odio y violencia se ha institucionalizado. Eso es lo que llamamos la estructura del pecado. Cuánta corrupción acumulada por egoísmo, cuántos cálculos políticos errados y decisiones económicas imprudentes, cuántas tragedias tuvimos en la historia nacional", lamentó.

Instó a los jóvenes a sanar esas heridas y a recomponer el tejido social, devolver la verdad y la justicia junto con el amor, el perdón y la reconciliación. Pidió descubrir el carácter ético de las personas y de las instituciones.

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