Durante la misa central, celebrada este lunes 31 de agosto, el prelado centró su homilía en el Evangelio de Mateo: “Ustedes son la sal de la tierra… ustedes son la luz del mundo”. Señaló que la fe cristiana no debe limitarse a las celebraciones religiosas, sino traducirse en acciones concretas frente a la pobreza, la injusticia, la indiferencia y las necesidades sociales.
Al referirse a la realidad de las familias paraguayas, Escobar dirigió un mensaje al presidente de la República: “Ohasa asy ñande rapicha kuéra, señor presidente”, expresando su preocupación por las carencias que atraviesa la población.
Pidió al mandatario visitar personalmente los hospitales y sanatorios públicos, acompañado de la ministra de Salud, para conocer de cerca las dificultades de pacientes y trabajadores.
“Ya no hay tiempo para otras cosas”, manifestó al reclamar que las necesidades urgentes del “paraguayo de a pie y de tierra adentro” sean priorizadas.
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El obispo puso especial énfasis en las personas que necesitan atención médica inmediata y mencionó a niños que requieren medicamentos y pacientes con enfermedades graves.
También reclamó medicamentos para los hospitales y mejores condiciones salariales para los trabajadores de la salud. “Un pueblo enfermo y débil no puede ir para más”, advirtió.
“Ningún paraguayo debe morir por ser pobre”, manifestó a la par de cuestionar que las familias tengan que recurrir constantemente a polladas, hamburgueseadas y otras actividades solidarias para afrontar gastos médicos.
“Las polladas o hamburgueseadas ya no bastan”, sostuvo, al reclamar mayor inversión y una revisión del destino de los recursos públicos.
Realidad de Puerto Casado
Escobar también se refirió a las principales dificultades de Puerto Casado, entre ellas la falta de tierra propia, trabajo digno y atención para las personas enfermas.
Sostuvo que estas situaciones representan las “tinieblas” que deben ser iluminadas mediante una sociedad comprometida y una comunidad cristiana que practique la misericordia, la escucha y la solidaridad.
En otro momento, cuestionó la realización de un evento artístico organizado por la Gobernación de Alto Paraguay en la plaza ubicada frente al templo, denominado “Patronales Puerto Casado, Primera Edición”, que contó con artistas nacionales y que tuvo masiva concurrencia a diferencia de la procesión y la misa de la fiesta de san Ramón Nonato.
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El prelado planteó una reflexión sobre el eventual uso de recursos públicos para este tipo de actividades, teniendo en cuenta las necesidades de la población.
En ese contexto, recordó la pregunta del Evangelio: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?”.
Con relación a la actividad de la Gobernación de Alto Paraguay, de gran envergadura, con artistas de gran talla nacional, que se realizó en la plaza céntrica, el ejecutivo departamental no concedió finalmente el apoyo económico solicitado para el tradicional Festival del Quebracho, que estuvo en riesgo de no realizarse.
Sin embargo, con el esfuerzo de los organizadores y el apoyo del diputado José Adorno y del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes (Fondec), el evento pudo concretarse el pasado 28 de agosto, en su decimonovena edición.
Este año la comunidad parroquial durante los festejos patronales no logró recaudar fondos para su sostenimiento.
Reconocimiento y despedida
Al término de la misa central, monseñor Gabriel Escobar recibió un reconocimiento de parte de la Comisión Centenario de la Parroquia San Ramón Nonato, por su apoyo y misión pastoral, en el marco de la Fiesta Patronal y del centenario del templo.
La distinción fue entregada como muestra de gratitud por su acompañamiento a las comunidades chaqueñas y por la labor desarrollada al frente del Vicariato Apostólico del Chaco Paraguayo.
La celebración tuvo además un significado especial para los feligreses, ya que Escobar aprovechó la festividad patronal para despedirse de la comunidad ante su próxima salida del Vicariato. El obispo dejará su misión pastoral en el Chaco luego de ser nombrado por el papa León XIV como obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Asunción.