En medio de la efervescencia que rodea el estreno mundial de su más reciente obra, Narciso, el cineasta paraguayo Marcelo Martinessi y la reconocida actriz Margarita Irún compartieron sus sensaciones minutos antes de la gran proyección en el Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale).
Con una mezcla de nerviosismo y profunda satisfacción, el equipo iluminó la alfombra roja en un regreso triunfal a uno de los escenarios más importantes del séptimo arte mundial.
Para Martinessi, la Berlinale representa el cierre de un ciclo de producción extenso y colaborativo. “Estamos supercontentos, un poco nerviosos, pero más que nada felices porque es un momento muy especial”, afirmó el director.
Resaltó que el estreno se convirtió en la primera oportunidad para que muchos miembros del equipo se conocieran en persona: “En este grupo grande había gente de la posproducción y otros del rodaje. Verlos a todos entusiasmados por mostrar el trabajo es gratificante”.
Por su parte, la actriz Margarita Irún vive esta segunda experiencia en Berlín con un matiz de sorpresa y gratitud.
“Es una felicidad inmensa. Nunca pensé volver a la Berlinale”, confesó la artista, quien relató que inicialmente no esperaba formar parte del proyecto.
“Habíamos dicho con Ana Brun que esta vez no estaríamos, que era una película de varones. Pero Marcelo me sorprendió con la invitación y aquí estoy, cumpliendo este sueño maravilloso por segunda vez”.
De lo íntimo a lo grandioso
Al comparar esta experiencia con su paso previo por el festival con Las herederas, Irún destacó una evolución en la escala de la narrativa. Mientras que su obra anterior era una historia íntima, definió a Narciso como una obra “grandiosa” y expansiva. “Hay una emoción diferente en mí. Esta es una película distinta; si Las herederas era íntima, esto es algo increíble”, señaló la intérprete.
Le puede interesar leer: La Berlinale arrancó con el drama afgano No hay hombre bueno
Mensaje de libertad y reacción social
Más allá de lo artístico, la película porta un fuerte trasfondo político y social. Para Irún, el núcleo reside en la libertad de expresión y la necesidad de una postura activa frente a la realidad nacional. “Es la libertad de decir: ‘Soy libre y hago lo que quiero, lo digo de frente y sin tapujos’”, afirmó con contundencia.
Subrayó que el filme funciona como un espejo de la urgencia de diálogo en Paraguay: “Necesitamos hablar y responder de lo que sucede a nuestro alrededor. Necesitamos reaccionar”. La actriz cerró con un potente llamado a la acción: “Nunca más injusticia”, señalando que las imágenes de Narciso se convirtieron en un vehículo de catarsis que invita al espectador a no quedarse callado.
Rumbo a Paraguay y el mundo
Respecto a la distribución, Martinessi se mostró optimista. De la mano de la agencia Luxbox, la cinta ya recibe invitaciones para otros mercados globales.
“La idea es que la película se vea en otros países. Por suerte, hoy las películas viajan y generan diálogo; esa es la esencia de lo que buscamos”, concluyó el director.
Sin embargo, la mayor expectativa reside en el encuentro con el público local. Martinessi confirmó que los planes para el territorio nacional ya están en marcha: “Estamos planificando estrenar en Paraguay posiblemente en abril. Vamos a estar enfocados en todo ese proceso”.
Por Andrés Alarcón Amarilla | Desde Berlín, Alemania.