17 may. 2026

Milda Rivarola: “En mi infancia, mis hermanos pedían juguetes; yo, en cambio, libros”

Feminista, historiadora, escritora y viajante, está por lanzar su libro N° 34 y ya está trabajando en el N° 35. Fue reconocida por el Gobierno francés con la Orden de Dama de las Artes y Letras, una de las máximas distinciones creadas por Charles de Gaulle.

Milda Rivarola

Milda Rivarola. Feminista, historiadora, escritora y viajante.

Rodrigo Villamayor.

Me llamo Milda Rivarola Espinoza y nací en Asunción, Paraguay, el 27 de agosto de 1955. Me identifico como lectora, escritora, viajante y defensora de los animales. Soy hija de don Julián Rivarola Queirolo y de doña Milda Espinoza de Rivarola. Mi padre era ganadero y técnico agropecuario, mi madre una de las primeras economistas del Paraguay y de ascendencia sefardita.

Formación

Me eduqué en el colegio Las Teresas de la capital y posteriormente estudié Agronomía en la Universidad Nacional de Asunción, pero a la par y, esto es muy curioso, decidí estudiar Sociología en la Universidad Católica de Asunción; así que me formé entre dos mundos académicos, por decirlo de una forma. Por un lado, el de las evidencias empíricas de la Agronomía y, por el otro, el de las humanidades, más en sintonía con los razonamientos de grandes catedráticos ilustrados.

Pienso que la persona que despertó en mí un temprano interés por la lectura de las humanidades, principalmente de historia, fue mi profesor de colegio Efraím Cardozo. Aunque mi padre fue muy directo conmigo cuando propuse el proyecto de estudiar humanidades: “Vas a estudiar una carrera de verdad, y punto”; así que ese fue mi origen académico.

Cuando me recibí de ambas carreras tenía claro que quería continuar formándome para después dedicarme a la investigación y poder aportar a esas áreas que tanto me apasionaron desde niña. Recuerdo que en mi infancia tanto mi hermano como mi hermana, ambos ya fallecidos, siempre pedían juguetes de regalo y yo, en cambio, libros.

Los objetos de estudio llegaron paulatinamente, así como las oportunidades de posgrado y especialización que me llevaron a Europa, Inglaterra, Francia y España puntualmente, aunque más tarde dicté cátedra en otros países.

Exilio

Durante la década de 1970, me dediqué más a la investigación enfocada en aspectos ecológicos y temas relacionados con pueblos indígenas, colaborando con la Consultora Hydroconsult y el Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos (CPES). Entre 1979 y 1980, emprendí un viaje a Inglaterra y España, donde realicé estudios de idiomas en Oxford y completé un posgrado en Desarrollo Social en ISDIBER, Madrid.

Estuve exiliada desde 1983 hasta la caída de la dictadura y volví a finales de 1990. En el exilio valoré muchísimo el acervo cultural paraguayo e investigué bastante con los recursos que disponía en Europa. No fue nada fácil, ya que como inmigrante me encontraba sola, sin casa, sin familia y sin ingresos fijos, pero lo superé.

Al regresar al país, retomé la investigación, centrándose en la sociología rural en el CPES y en el estudio de comunidades chaqueñas, a través del Instituto Paraguayo del Indígena (Indi).

Ahora recién publiqué mi libro número 34 La contestación del orden liberal; es un tema que me apasiona, ya que provengo de una familia ciertamente contestataria con el régimen, los Rivarola, así como de corte liberal. Soy feminista de hecho.

Y, por otro lado, ya estoy avanzando muchísimo con el que sería mi libro 35, que consiste en una colección de fotos históricas del Paraguay a través del tiempo. Soy muy entusiasta de la fotografía como recurso historiográfico.

Distinción

En octubre del año pasado, el Gobierno de Francia decidió condecorarme con la Orden de Dama de las Artes y Letras, una de las máximas distinciones instituidas por Charles de Gaulle para reconocer la labor de pensadores, artistas, etc., que hayan aportado al acervo francés dentro o fuera del territorio galo. Pensar que aquí el Gobierno nacional ni con caramelo me reconoció jamás.

Soy muy defensora de los animales; se merecen mi confianza. Ellos le dan mucha vida a mi casa; actualmente resido en Asunción, pero también viví en distintos lugares de nuestro país como Areguá y Quyquyhó.

Como amo la lectura, curiosamente desarrollé el hábito de leer libros académicos por la mañana y literatura por la noche; no tengo muchos predicamentos al respecto, aunque actualmente tengo dos escritores de cabecera, ambos europeos, el húngaro Sándor Márai y Andreï Makine; este ingresó recientemente a la Academia Francesa de las Letras y es el primer ruso en lograrlo; no es nada fácil eso.

Historia

Como historiadora y miembro de número de la Academia Paraguaya de la Historia me encantaría rescatar la figura de Josefa Speratti de Yegros, una mujer adelantada a su época, casada con nuestro prócer Fulgencio Yegros.

Tenía una particular autonomía que me parece digna de mención. Cuando enviudó se exilió en Quyquyhó y tuvo dos hijos de padres distintos, algo muy liberal para la época. Pero más sorprendente y siempre en ese contexto es que uno de los padrinos de un hijo suyo fue justamente el hermano de Fulgencio Yegros; es decir, la familia de su difunto esposo aceptó el hecho de que ella rehiciera su vida.

Así como sabía leer y escribir superbién, llegó a recolectar fondos para la indumentaria de soldados de Concepción en 1811 y firmó una nota de donación como “presidenta” de la Junta. Mucha personalidad.

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Milda Rivarola

La mujer que quiere ser competitiva, con el hombre, debe esforzarse por ser mejor, no igual; si le iguala, ya pierde; sí o sí debe ser mejor. Por eso, creo que a lo largo de la historia ha habido casos de mujeres brillantes que se exigieron al máximo de sus capacidades.

Visión

Actualmente, veo al Paraguay con muchos desafíos, sobre todo algunos acumulados en el tiempo en materia de derechos de la mujer. La paraguaya, si bien ganó espacios de poder, todavía tiene mucho camino por recorrer. Aún sigue trabajando mucho y ganando un 30% menos que sus homólogos masculinos. Es un desafío esa brecha de género.

Tras más de cuatro décadas generando contenidos periodísticos, artículos académicos, libros, documentales, etc., estoy en un momento donde veo todo con más calma. Para que la situación cambie se necesita tiempo y, la verdad, que no creo que la realidad cambie si el Partido Colorado continúa en el poder.

Actualmente soy la única escritora paraguaya que publica con un estilo bien definido, basado en evidencias y con una narrativa creativa. Tal como me formé, entre dos mundos.

  • La paraguaya ganó mucho espacio socioeconómico, pero todavía falta mucho camino por recorrer, sobre todo para cerrar la pronunciada brecha de género.
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