Especialistas brasileños aún no logran determinar de dónde provino Tape’ỹ, el jaguar que sorprendió a los habitantes de la vecina localidad brasileña de Foz de Yguazú al aparecer en plena zona urbana el pasado fin de semana. Tras ser rescatado el domingo último, el felino permanece bajo observación veterinaria mientras se realizan estudios que permitirán definir su destino final.
La aparición de un jaguar adulto recorriendo calles y viviendas del barrio Três Lagoas, en Foz de Yguazú, abrió más preguntas que respuestas para los especialistas encargados de la conservación de la especie. Aunque el rescate del animal concluyó con éxito, el mayor interrogante sigue sin resolverse: ¿de dónde vino Tape’ỹ y qué lo llevó a internarse en una zona urbana?
El felino, bautizado como Tape’ỹ, palabra de origen tupí que significa “aquel que perdió el camino”, fue localizado durante la mañana del domingo en la galería de una vivienda del barrio Jardim Cedro, luego de haber sido captado horas antes por cámaras de seguridad caminando por distintas calles de la ciudad.
Su presencia movilizó un importante operativo integrado por veterinarios, biólogos, guardaparques y fuerzas de seguridad de Brasil y Argentina, quienes lograron sedarlo y trasladarlo sin incidentes hasta el Hospital Veterinario del Refugio Biológico Bela Vista, dependientes de Itaipú Binacional.
Sin embargo, el rescate fue apenas el comienzo de una investigación que busca esclarecer el origen del ejemplar.
RECIENTE HALLAZGO
En el interior del municipio de Santa Helena, distante a unos 100 kilómetros de Foz de Yguazú, otro felino fue capturado en la mañana de este lunes, en un nuevo episodio que vuelve a poner en foco la presencia de grandes predadores en la región fronteriza.
La captura se produjo en una propiedad rural de Valmor Scheuermann, donde desde hace aproximadamente 40 días se venía registrando la desaparición de borregos. En un lapso de unos diez días, al menos tres animales habían sido perdidos, lo que llevó al productor a sospechar la presencia de un gran felino en la zona.
Ante esta situación, el propietario decidió construir una trampa artesanal con ayuda de su amigo Moasir Lothammer, utilizando conocimientos familiares para intentar contener al animal sin causarle daño. El dispositivo fue instalado en el establecimiento y terminó funcionando en la mañana de este lunes, cuando una onza-parda, aparentemente joven, quedó atrapada.
Tras la captura, equipos de Itaipú Binacional y de la Policía Ambiental fueron convocados para acompañar el procedimiento. El animal permanece bajo monitoreo a la espera de una intervención especializada que permita su sedación, evaluación veterinaria, colocación de rastreo y posterior liberación en un área adecuada.