CIUDAD DEL ESTE
Cada día, miles de turistas provenientes principalmente de Brasil, Argentina y distintas regiones de Paraguay recorren el microcentro de Ciudad del Este en busca de oportunidades comerciales en uno de los principales polos de compras de Sudamérica. Sin embargo, detrás del intenso movimiento económico, persisten problemas estructurales que desde hace años afectan la imagen urbana de la ciudad.
Esta situación genera cuestionamientos tanto de visitantes como de comerciantes. Veredas ocupadas o deterioradas, calles con baches, espacios públicos descuidados, falta de sanitarios suficientes y una escasa cultura ciudadana en cuanto al cuidado del entorno forman parte de una realidad que contrasta con el potencial económico y turístico que posee el principal centro comercial del país.
La situación no es nueva. Comerciantes, empresarios y organizaciones vinculadas al sector turístico han manifestado reiteradamente su preocupación por el estado en que se encuentra el microcentro, considerado la principal carta de presentación de Ciudad del Este ante el mundo.
“Acá todos somos responsables, pero la mayor parte la lleva la Municipalidad, que es la entidad responsable y la que debe ejercer el control correspondiente para el cumplimiento de reglas básicas de convivencia humana”, sostiene Mirna Melgarejo, estudiante de derecho, quien frecuenta el microcentro.
La joven considera que existe una responsabilidad ciudadana innegable, pero entiende que corresponde a las autoridades municipales establecer mecanismos de control y fiscalización que permitan garantizar condiciones mínimas de orden y limpieza. “Si no hay controles, cada uno termina haciendo lo que quiere y el resultado es el que vemos todos los días”, dijo.
RECURRENTE. Uno de los sectores donde el deterioro resulta más evidente es la zona baja de la avenida Adrián Jara, en el sector sur del microcentro. Allí, comerciantes y peatones conviven desde hace años con problemas recurrentes de pavimentación y drenaje.
Las reparaciones realizadas en distintos momentos no ofrecen una solución definitiva y, tras cada lluvia intensa, vuelven a aparecer baches y sectores anegados que dificultan la circulación. Para muchos empresarios, esta situación refleja la necesidad de ejecutar obras de infraestructura de fondo en lugar de intervenciones temporales.
Otro de los puntos críticos es la plaza ubicada a la altura de la Rotonda Reloj. El espacio, que debería funcionar como un área de descanso y bienvenida para los visitantes, se ha convertido en motivo de constantes quejas debido a la falta de mantenimiento y al uso indebido por parte de algunas personas.
Una vendedora que trabaja en las inmediaciones y que pidió mantener su identidad en reserva relató que el lugar genera una pésima impresión a quienes llegan por primera vez a CDE. “El olor a orín es insoportable. Muchos mesiteros venden bebidas alcohólicas y las personas terminan haciendo sus necesidades ahí mismo. Por acá pasan miles de turistas. Te imaginás la imagen que se llevan”, lamentó.
“RENACE CIUDAD JARDÍN”. Consciente de esta realidad, la Municipalidad de CDE puso en marcha el proyecto Renace Ciudad Jardín, una iniciativa desarrollada en conjunto con el sector privado que busca intervenir progresivamente los principales espacios del microcentro. Ya comenzaron los trabajos sobre las avenidas Monseñor Rodríguez y San Blas, donde cuadrillas municipales ejecutan tareas de limpieza, recuperación de veredas, pintura e incorporación de áreas verdes. Las autoridades consideran que estas acciones representan apenas el inicio de un proceso más amplio de transformación urbana.
“El objetivo de este proyecto es la revitalización y el paisajismo del microcentro mediante acciones de hermoseamiento, incorporación de áreas verdes y ordenamiento visual del entorno urbano”, explicó Dyrce Ledesma, funcionaria de Servicios Generales de la Municipalidad.
La responsable señaló que la iniciativa fue planificada durante varios meses y ahora se encuentra en su primera etapa operativa.
Alrededor de 30 trabajadores municipales participan en las tareas de jardinería, limpieza y obras menores. Además, destacó que el proyecto cuenta con el respaldo de la Cámara de Comercio y Servicios de Ciudad del Este, entidad que aporta aproximadamente 18.000 dólares para financiar esta fase inicial.
La administración municipal sostiene que la revitalización del microcentro no podrá sostenerse únicamente mediante obras y mejoras físicas. Por ese motivo, también se prevé la instalación de carteles informativos y campañas de concienciación dirigidas a comerciantes, trabajadores y visitantes.
Más allá de las intervenciones actuales, la Municipalidad proyecta una segunda etapa para el año 2027 que incluiría obras de mayor envergadura orientadas a la ampliación de áreas peatonales, mejoras de infraestructura urbana y una eventual reorganización del tránsito.