“Las epidemias de influenza no son contenibles, son mitigables”, dijo en entrevista con Efe el comisionado nacional para la Prevención y el Control de la Influenza, el doctor Alejandro Macías, quien cree que en México se respondió de manera adecuada a la contingencia, lo que permitió no tener a fines de 2009 “las decenas de miles de muertos que pensamos que iba a haber”.
“Las epidemias de influenza no son contenibles, son mitigables”, dijo en entrevista con Efe el comisionado nacional para la Prevención y el Control de la Influenza, el doctor Alejandro Macías. EFE/Archivo | Ampliar imagen
Macías consideró que fue un “campanazo” saber el 23 de abril pasado que había sido detectado un nuevo virus de gripe en México, algo que desencadenó una alerta sanitaria e hizo temer lo peor, al pensarse en algún momento que la enfermedad podría tener que ver con la gripe aviar, la cual es letal en el 60% de los casos.
Sin embargo, más tarde se confirmó que el H1N1, causante de la gripe A, era menos virulento, con un grado de letalidad en torno al 1%.
Como consecuencia, ha dejado en el país 823 víctimas mortales entre los 68.123 contagiados hasta el 23 de diciembre.
El alto funcionario no canta victoria aún y afirma que su país debe estar “mejor preparado” ante posibles nuevas catástrofes sanitarias, pero señala que el sistema de salud mexicano funcionó bien, pese a algunas carencias y a su fragmentación.
“A mí me sorprendió lo dúctil que resultó para afrontar el problema”, sostuvo Macías, quien admitió que el primer país en sufrir la epidemia fue México pero que cree que el origen de la misma pudo estar en Asia o en Estados Unidos.
“Yo diría que el balance es positivo hasta ahora, porque todavía no se acaba. Es probable que tengamos una reactivación de la influenza todavía en enero y febrero y no hay que echar campanas al vuelo”, aseguró.
El galeno admitió que en el manejo de la más importante crisis sanitaria en México de los últimos años, que implicó la suspensión de clases y de actividades económicas durante algunos días en la capital del país, hubo situaciones acertadas, como la transparencia con que se trabajó, pero también algo de fortuna.
A favor de México jugó que tuviera una reserva de antivirales a los que el H1N1 “era sensible”, que el cuadro clínico asociado al virus no fuera tan grave como se pensó, y que en Ciudad de México, donde más contagios hubo, existiera “un sistema de salud más o menos integrado”.
Como aspectos menos positivos mencionó que en el país hubiera pocos respiradores y apenas 5.000 camas para casos de atención crítica, comparados con las más de 90.000 que existen en EE.UU., una circunstancia que sufren también otros países desarrollados.
También cuestionó que en muchos casos no se acudiera pronto al médico y se optara por la automedicación y el antibiótico, lo que hizo más lenta la respuesta y menos efectivos los antivirales en algunos casos.
“Tenemos que combatir con mucha mayor fuerza la automedicación. Es un verdadero cáncer que tradicionalmente se ha conceptualizado nada más como un problema probablemente económico pero aquí estamos viendo que cuesta vidas”, apuntó Macías.
Sobre el momento actual de la epidemia, dijo que con el frío de los meses invernales hay que ser cauto.
“Creo que es buen momento ahora para entrar con fuerza en la campaña de vacunación y esperar que eso, como una medida de mitigación, nos evite una reactivación importante en enero y febrero”, agregó.
El doctor prevé que México pudiera en marzo o abril próximo haber superado la condición epidémica antes que otras naciones porque el virus también cobró fuerza en este país primero.
“Es un buen deseo, pero creo que también está bien fundamentado en cómo han evolucionado las cosas. Espero que después de abril tenga que desaparecer ya el puesto de comisionado macional de Influenza. Creo que ya no va a ser necesario. Vamos a pasar a la situación habitual, estacional, endémica”, concluyó.