CIUDAD DEL ESTE
Buscando reducir diferentes tipos de faltas de tránsito, al comienzo del 2026 se iniciaron controles más estrictos desde la Municipalidad de Foz de Yguazú, Brasil. Estas fiscalizaciones endurecieron los controles, sobre todo a motocicletas. Es así que en poco más de dos meses, 310 motos fueron retiradas de circulación, de las cuales el 52% corresponden a paraguayos.
Las acciones se realizan en operativos integrados por el Instituto de Tránsito de Foz de Yguazú (FozTrans) junto a fuerzas de seguridad. Que más de la mitad de las infracciones correspondan a paraguayos, por un lado, gráfica el fluido cruce fronterizo, pero por otro, la cifra abrió el debate sobre el cumplimiento de las normas en el tránsito internacional.
Según el organismo municipal, muchas de estas motocicletas circulaban violando la legislación brasileña. La falta de documentación regular, algunas muy básicas como registro y habilitación, multas acumuladas y diversas irregularidades técnicas figuran entre las principales causas de incautación.
Las fiscalizaciones revelaron situaciones consideradas extremas por los agentes. Se detectaron motos con 60, 70 e incluso más de 80 infracciones acumuladas. En febrero, una motocicleta paraguaya fue retirada tras registrar 110 multas, uno de los casos más amplios del período. Pese a reiteradas sanciones, el vehículo seguía circulando.
Las infracciones más frecuentes incluyen la desobediencia a órdenes de detención, el cruce indebido de señales de tránsito y la conducción peligrosa. Estas conductas incrementan el riesgo de siniestros y ponen en peligro a peatones, ciclistas y automovilistas que comparten la vía pública.
El impacto de este escenario también se refleja en el sistema de salud. Más del 75% de las camas de ortopedia de la red pública de Foz de Yguazú están ocupadas por víctimas de accidentes de tránsito, en su mayoría motociclistas, una realidad conocida en el Hospital Regional de Ciudad del Este.
En términos prácticos, esto implica una fuerte presión sobre los recursos hospitalarios y un costo elevado que, en muchos casos, podría evitarse con el cumplimiento de normas básicas de seguridad. Esta es una realidad igual en Foz de Yguazú, como en CDE y zona de influencia. Una falta conocida en el lado paraguayo del Puente de la Amistad se repite en el lado brasileño, como la detección de motocicletas con escapes adulterados. Estas modificaciones son ilegales y generan niveles de ruido superiores a los permitidos. El resultado es un perjuicio directo para la población, especialmente para niños, adultos mayores, personas en tratamiento médico y trabajadores en horarios de descanso.