Diez ministros de Educación han pasado por la cartera, y hoy el edificio Excélsior, adquirido por el Ministerio de Educación hace 16 años es una ruina que está siendo ofertada por la mitad de su valor. No es solamente otro elefante más, sino un verdadero monumento al mal manejo de la propiedad pública y la ineficiencia. Igual que en el caso del complejo de edificios del Gobierno, en la zona del puerto de Asunción, muestra la pésima capacidad de administración de los recursos del Estado, y la impunidad de los responsables.
Ubicado en el microcrento de Asunción, el edificio Excélsior, sobre las calles 15 de Agosto entre Presidente Franco y Benjamín Constant, y convertido en vertedero clandestino, baño público y refugio de adictos, continúa sin ser utilizado para los efectos para los cuales fue adquirido en 2009 por el Ministerio de Educación (MEC), en una cuestionada y millonaria transacción.
Originalmente fue adquirido para albergar oficinas del MEC, lo cual nunca se hizo efectivo, pues este ministerio sigue gastando millones del presupuesto en alquileres, y los diez ministros que pasaron no han sido capaces de efectivizar su uso. La larga cadena de responsables se resumió en una persona, la del ministro que hizo la compra, Luis Riart, quien tiene una condena de tres años de prisión por lesión de confianza.
El edificio Excélsior, 16 años después de su adquisición, ya perdió su valor y se ha convertido en un gran problema en forma de una superficie de 1.218 metros cuadrados de terreno, 9.600 metros cuadrados construidos, y daños importantes que requiere reparaciones profundas y costosas. Son permanentes las denuncias por la proliferación de mosquitos en la pileta abandonada, las malezas y la presencia de personas adictas que ya sustrajeron todo tipo de artículos del interior.
Frente a esto, la actual administración está intentando la subasta pública del edificio, pero la primera convocatoria fue declarada desierta al no presentarse oferta alguna para su adquisición, que tiene un precio base de USD 1,3 millones.
Es oportuno recordar otro elefante blanco, también situado en Asunción: se trata del complejo de edificios del Gobierno, ubicado en la privilegiada zona del Puerto de Asunción.
En 2010, un decreto autorizaba al entonces Ministerio de Hacienda a iniciar gestiones de financiamiento del proyecto para la reconversión centro, modernización de transporte público metropolitano y Oficinas del Gobierno. Del gran proyecto se hizo realidad solo la construcción de un grupo de edificios, y el malogrado proyecto Metrobús es un mal recuerdo.
No obstante, las torres de oficinas, que cuentan con la privilegiada vista a la Bahía de Asunción permanecen desocupadas y prácticamente abandonadas, y siguen sin servir al propósito para el cual fueron construidas. El complejo fue inaugurado en abril de 2023, durante el gobierno de Mario Abdo Benítez, y las promesas de que supondría un ahorro de tiempo en las gestiones y dinero del pago de alquileres no se han hecho realidad
Dicho complejo de edificios no ha sido ocupado por las instituciones, por lo que nunca ha servido al propósito original. De las nuevas oficinas de Gobierno, la torre más elevada correspondería al Ministerio de Educación, con 16 pisos; le sigue la del Ministerio de Obras Públicas, con 13 pisos, y la del Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat, que debería compartir 12 niveles con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. La infraestructura costó cerca de USD 100 millones, y se estima que las instituciones del Estado gastan aproximadamente unos USD 10 millones al año en alquileres.
Todos los montos que mencionamos son en realidad recursos públicos, dinero de los contribuyentes. Por eso resulta escandaloso y un tremendo insulto para los paraguayos y paraguayas, que con su esfuerzo pagan sus impuestos para sostener la pesada estructura del Estado, y observan a diario el derroche de sus impuestos materializados en el edificio abandonado del MEC y el complejo de edificios del Gobierno en el Puerto. Es indignante la impunidad con que los administradores del Estado se burlan del pueblo, y cómo su mala gestión e irresponsabilidad es premiada con impunidad.