12 abr. 2026

Nadie asume la responsabilidad política del caos y la crisis en IPS

En el Instituto de Previsión Social (IPS) reina la impunidad y las crisis no son cíclicas, sino permanentes. Contradictoriamente, las víctimas directas de esta situación son las que sostienen la institución con sus aportes: Los trabajadores. Las deficiencias se repiten y quienes manejan el Gobierno Central no han asumido responsabilidad alguna. IPS ha llegado al nivel de caos precisamente por ser manejado como la caja chica para politiqueros. Urgen cambios, pues los trabajadores tienen derecho a una atención digna a su salud.

Hace un año, Última Hora publicaba la historia de una persona de la tercera edad, quien para obtener un turno en el Hospital Central estuvo aguardando desde el día anterior; no había cenado ni desayunado. Mareada y con dolores esta persona reclamó: “Uno viene acá y tiene que venir a IPS un día antes. Desde las 10:00 de la noche que se está esperando algo. El presidente de IPS qué hace, no organiza. Yo no entiendo. Pero están para meter mano en el bolsillo y poner y sacar plata. Se le vota a estos gobernantes y jamás cumplen”, (ÚH, Febrero 03, 2025) dijo, resumiendo el sentir de miles de asegurados.

El agendamiento es uno de los problemas que no han sido resueltos y el servicio del Call Center es probablemente uno de los más cuestionados; el centro de llamadas de la entidad recibe un promedio de 9.000 llamadas por día y los asegurados se quejan a diario de las largas esperas para al final no ser atendidos ni conseguir el turno para la consulta. Revisando el archivo vemos que hace unos meses, una usuaria llamó 101 veces, y no logró obtener un turno, relató que en una de las llamadas, la tuvieron esperando durante media hora, para finalmente no conseguir el turno.

Después de los turnos, la falta de medicamentos es el segundo motivo que mayores reclamos genera. Pacientes con enfermedades crónicas, recetas incompletas y tratamientos interrumpidos son parte de una realidad que al parecer ni preocupa ni conmueve a las autoridades, pues ya está normalizada. Según un informe de la Dirección de Logística de Suministros de Salud, de enero de 2025, el stock de medicamentos crónicos del IPS se encuentra en niveles críticos. Así, faltan medicamentos de gran demanda para el tratamiento de la hipertensión y la diabetes.

La falta de gestión se hace notoria con la millonaria deuda que se mantiene con las farmacéuticas. Hugo Royg, ex presidente del IPS, en el único Gobierno no colorado en siete décadas, indicó que la situación actual de déficit del Fondo de Salud es porque no cuentan con una política de compras adecuadas y ordenadas de los fármacos más esenciales, lo que ocasiona que la deuda sea “creciente y explosiva”.

Los espacios de los diferentes servicios en el Hospital Central se encuentran saturados y, por eso, se ven los pasillos y salas de esperas como improvisados campamentos de los acompañantes de los internados, se ven colchones, sillones plegables, bolsones, sábanas y ventiladores para intentar aplacar el calor. Además, con frecuencia se informa que los ascensores no funcionan.

No obstante, nada de esto ni las carencias ni las incomodidades o los maltratos que soportan los asegurados se iguala con la muerte de un enfermo por la falta de atención o de algún insumo.

Hace un año, el IPS llamó a la hija de una paciente de 72 años para reconfirmar su turno con el neurólogo; sin embargo, la mujer ya había fallecido un mes atrás, esperando mostrar los resultados de una resonancia. Y más recientemente, un asegurado falleció mientras aguardaba un cateterismo con urgencia que nunca se lo practicaron debido a un desperfecto de un angiógrafo. Al respecto, se está realizando una auditoría médica que culminaría en el mes de marzo. Y, si retrocedemos cuatro años, encontraremos el caso del paciente que había sido sometido a una cirugía para la amputación de una de las piernas y su familia se percató de que le fuera amputada la pierna equivocada. Al respecto, hubo una denuncia penal, pero fue desestimada.

La impunidad es, sin duda, uno de los peores males del IPS.

Cuando la situación es insostenible urgen los cambios para asegurar una mejor atención a los trabajadores y trabajadoras. El Instituto de Previsión Social debe dejar de ser un botín político y poner en orden la casa.

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