Durante su visita al histórico Gran Hotel del Paraguay en Asunción, la abogada y ex diputada argentina Elisa Carrió recorrió las instalaciones y compartió un video con sus seguidores para destacar el valor patrimonial del lugar, recordando la presencia de figuras clave de la historia de ambos países.
En especial, la dirigente política hizo referencia a Domingo Faustino Sarmiento, quien vivió sus últimos años en una residencia ubicada al lado del hotel y falleció en la capital paraguaya en 1888. Ante esto, Carrió aprovechó la ocasión para realizar un pedido público de preservación del sitio histórico donde residió el ex presidente argentino.
“Estuve en Asunción, en la casa donde vivió y murió Domingo Faustino Sarmiento. Aprovecho en estos momentos de la Argentina para recordar la frase de Borges: ‘Sarmiento, el soñador, sigue soñándonos’, se la dedico a mi abuela Rita Agote y solicito al embajador argentino que intervengan para sacar esa casa histórica del abandono”, señaló a través de un video publicado en redes sociales.
Al difundir el video, la dirigente política exclamó: “A ver, embajador, si hace algo por Sarmiento”, mientras remarcaba la importancia de proteger los sitios que fueron parte de la vida de las personalidades históricas.
Además, manifestó su preocupación por el estado de la vivienda, por lo que cuestionó la falta de acciones para preservar un espacio de memoria histórica de Argentina y Paraguay, lo cual es un patrimonio que no debe ser olvidado por las autoridades.
Historia
Domingo Faustino Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811, en la ciudad de San Juan de la Frontera. Tendero, subteniente del batallón de infantería provincial, docente en el exilio, capataz de mina y lector prolífico, así fueron sus primeros veinte años de vida.
Sus siguientes veinticinco años, estuvieron marcados por el exilio y los viajes: Santiago de Chile y Montevideo, fueron sus principales destinos, pero ciudades de Europa, África y Estados Unidos, también constituyeron parte de su extenso itinerario.
La labor periodística y su intensa actividad en el campo de la educación fueron sus principales ocupaciones. A mediados de la década de 1850, puso fin su a su vida de exiliado e intensificó su participación en la vida institucional argentina.
Su segundo viaje a Estados Unidos en 1865, confirmó su interés en la modernización capitalista del país y su rechazo a los movimientos montoneros de las provincias, considerados signos del “atraso” nacional.
Todo ello se confirmó durante su periodo al frente de la presidencia del país, entre 1868 y 1874. En los 14 años siguientes, hasta su muerte, en Asunción, Paraguay, el 11 de septiembre de 1888, se dedicó a la función pública, principalmente en el ámbito educativo, y a la pasión literaria.
El traslado de sus restos hacia Buenos Aires ha sido descrito como una continuada manifestación popular.