Un taller de escritura se imparte en el Centro Nacional de Prevenidos (ex Penitenciaría Nacional de Tacumbú) desde febrero pasado y continuará hasta este diciembre próximo.
El programa es impulsado por la Defensoría Pública y el Centro Cultural Punto Divertido, articulando acciones conjuntas que buscan acercar la cultura y la escritura a contextos de reclusión, promoviendo la lectura como herramienta de inclusión y transformación social.
“El proyecto se realiza en el marco de una alianza cultural y tiene como objetivo principal impartir talleres de escritura en las penitenciarías y, como producto final, se elaborará y lanzará un libro de autoría colectiva”, detalló Celeste Galeano, de Punto Divertido.
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El propósito del libro es que sea “un bálsamo al alma de las personas privadas de libertad. Además, tenemos la esperanza de que puedan comercializar los libros y tener un ingreso económico”.
“Queremos que el taller sea útil, por un lado, como un soporte a la salud mental, para abocarse a situaciones positivas y, por el otro, que sume en su reinserción social cuando corresponda”.
Son parte de esta primera etapa los escritores Samuel Bordón y Morena Sosa. La etapa de talleres culminará en noviembre y la publicación colectiva está prevista para diciembre.
Formación de una biblioteca
Celeste Galeano también comentó a ÚH que el licenciado Aníbal Saucedo, a través del Centro Cultural El Cabildo, realiza un acompañamiento al proyecto, “a él le toca gestionar las donaciones de libros y la formación de las bibliotecas que se están utilizando para este proyecto en las penitenciarías”.
Recientemente, en el marco del programa Letras en Libertad, tuvo lugar la donación de un importante lote de libros por parte de El Cabildo en la ex cárcel de Tacumbú.
Saucedo explicó que la donación se realizó “a fin de promover el acceso a la lectura y fortalecer espacios de reflexión, crecimiento humano y expresión cultural, así como promover la lectura”.
En esa ocasión, participaron autoridades de la Defensoría Pública, como el director de la Dirección de Derechos Humanos, Dr. Hugo César Giménez; el jefe del Departamento de Observatorio y Litigación Estratégica, Abg. Éver Ocampos, y la jefa del Departamento de Acceso a la Justicia para Sectores Vulnerables, Abg. Jazmín Román.
También estuvieron presentes los escritores Morena Sosa y Samuel Bordón, quienes compartieron la jornada junto a los internos, en un espacio de intercambio cultural marcado por el valor de la palabra y la escritura.
Un largo anhelo
“El taller Letras en Libertad es de esos anhelos que uno no tiene previstos, pero que se encuentran ocultos entre tantas metas a lo largo de la vida; solo después se concibe como un sueño que el mañana te regala”, compartió con ÚH Samuel Bordón Cañete.
Con los internos de la ex Penitenciaría Nacional de Tacumbú, analizó que se ampliaron horizontes del saber, “porque sus testimonios no son meras entelequias, sino que están cargados de mucho sentimiento”.
“En ese devenir de información, todos nos llevamos una parte del ser del otro. La labor que hacemos es totalmente altruista”.
“Buscamos que se inmiscuyan más en las letras y que les tomen gusto, pues solo así hallarán el placer inconmensurable que ofrece la literatura y ver cómo su magia les obsequiará la libertad de sus mentes”.
“En los libros, y a través de la escritura, el alma viaja a mundos intangibles que les permitirán vivir ricas experiencias y los harán más sensibles como personas”.
Aprender a mirar con ojos cerrados
A tu turno, la licenciada Morena Sosa, que forma parte del proyecto Letras en Libertad, destacó que se está llevando adelante un proyecto que “de algún modo, nos ayuda a aprender a mirar con los ojos cerrados”.
“Afuera abundan las etiquetas, los prejuicios y las sentencias eternas; adentro aparecen las personas: hombres con historias complejas, muchos de ellos con estudios universitarios, muy cultos, sensibles y formados, que obligan a preguntarse en qué instante de la vida un error puede torcer un destino”.
Confesó que esta experiencia le “atraviesa el alma” porque revela que “detrás de cada culpa, existe un ser humano intentando reconstruirse, buscando una segunda oportunidad y un lugar posible en una sociedad que muchas veces castiga incluso después de cumplida la condena”.
Para la profesional, la escritura, en ese contexto, deja de ser solo una herramienta artística y se convierte en un puente hacia la dignidad.
Dijo sentirse agradecida con los responsables del proyecto por confiar en su trabajo para llevar adelante este desafío.