“Sigo con preocupación la alarmante situación en Ceuta pidiendo a Dios, por medio de la intercesión de Nuestra Señora de África, que se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia”, manifestó el pontífice.
Esta fue la primera reacción de León XIV a la crisis migratoria ocurrida esta semana en Ceuta, ciudad autónoma española situada en el norte de África donde el pasado jueves se produjo una entrada masiva de decenas de miles de personas desde Marruecos y donde perdieron la vida 71 migrantes.
Aunque la mayoría, unos 73.5000 según cálculos policiales, retornaron a Marruecos, esta crisis reavivó el debate en el seno de la Unión Europea en torno al problema migratorio y las fronteras de la Unión.
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De hecho, el próximo martes los ministros de Interior de los países miembros celebrarán una reunión de urgencia para analizar la situación de Ceuta.
La preocupación por el drama de la migración ha sido una constante de León XIV a lo largo de su pontificado en el que abogó por una respuesta a este problema enfocada en la dignidad humana y también defendió que ninguna nación puede afrontar sola este desafío.
En su reciente viaje a España, el pasado mes de junio, el papa incidió en estos mensajes en la etapa de las islas Canarias donde se reunió con migrantes y organizaciones humanitarias, entre otros.