AFP - EFE
PARIS
En su primer día de visita a Francia, el papa León XIV lanzó una advertencia sobre los peligros de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial al recuperar la idea del escritor francés Georges Bernanos sobre el “Paraíso de las Máquinas”, que pueden llegar a dominar la vida humana.
Asimismo, criticó prácticas como la gestación subrogada y la eutanasia, una “oferta de muerte programada”, asegurando que se trata de “derivas” de la ciencia que no están guiadas por la conciencia.
Es la primera visita oficial en 18 años de un papa a este país, que ha hecho de la laicidad una de sus enseñas.
Sin embargo, las campanas de las iglesias de Francia repicaron durante siete minutos cuando aterrizó el avión del Papa, que podría reunir en las calles de París hasta un millón de personas. “Acabo de llegar y ya siento la efervescencia”, comentó a AFP Marion Desjars, una estudiante de psicología de Angers, en el centro-oeste de Francia.
A su llegada, el Papa estadounidense-peruano fue recibido por el presidente Emmanuel Macron y su esposa Brigitte, vestida de negro, y con honores militares.
Su primera parada fue en el Palacio del Elíseo, donde el líder espiritual de 1.400 millones de católicos instó a “formar las mentes en un discernimiento ético capaz de distinguir lo que es moralmente bueno”, para que el progreso tecnológico esté al servicio de la dignidad humana.
El Papa ya había dedicado en mayo su primera encíclica, Magnifica Humanitas, a la IA, una tecnología que llamó a “desarmar” para “impedirle el dominio sobre lo humano”.
Justo antes, Macron abogó por fijar una “organización internacional” para que los “modelos más avanzados” de inteligencia artificial no terminen “en manos de unos pocos”.
“Muerte programada”. En su discurso, León XIV condenó “las manipulaciones genéticas, la gestación subrogada, la compra de órganos” y “la oferta de una muerte programada”.
Francia fue el primer país en inscribir la “libertad garantizada” a abortar en su Constitución y en julio aprobó el derecho a la eutanasia y al suicidio asistido en determinados casos. “La tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano”, señaló el Papa.
baño de multitudes. Unas 300.000 personas, según estimaciones oficiales avanzadas por el Vaticano, abarrotaron ayer las calles de la Ciudad de la Luz para ver la primera visita papal desde la de Benedicto XVI en 2008.
“¡Aquí llega!”, gritó una persona mientras el papamóvil del pontífice estadounidense-peruano circulaba en su primer baño de masas, bajo un cielo despejado y azul. “Mira, es el papa, esto es una locura”, dijo otra.
Terry Spytek, de 83 años, viajó desde Estados Unidos para ver a su compatriota sólo durante tres segundos, pero cree que valió la pena. “Lo siento aquí mismo, en mi corazón. Me siento muy conmovida, aunque haya sido una mirada muy rápida”, agregó.
Otros 80.000 jóvenes de entre 17 y 35 años esperaban entre actuaciones al pontífice en el mítico Estadio de Francia, al norte de París.
Celebra la “sed espiritual” francesa
La visita de León XIV tiene lugar en un momento decisivo para la Iglesia en Francia, dividida entre la caída de la práctica religiosa y el aumento de los bautismos de jóvenes desde hace cinco años.
“Tener una presencia que te guía hace que sea más fácil sobrevivir en este mundo. Somos una generación de jóvenes en busca de sentido”, dijo a AFP Lucie De Almeida, una estudiante de 24 años cuyos padres dejaron en sus manos la decisión de bautizarse.
Preguntado en el avión sobre el renovado auge de la espiritualidad católica en Francia, León XIV celebró esta “sed espiritual”.
Tras su visita al Elíseo, visitó la sede de la Unesco y se dio su primer baño de masas a bordo de su papamóvil a lo largo de 2,5 kilómetros por el centro de París hasta Notre-Dame, con una temperatura estival.
La visita continuará este fin de semana en Lourdes, donde se reunirá con víctimas de agresiones sexuales en el seno de la Iglesia, y terminará en Metz, con un discurso sobre la paz y la Unión Europea.