21 abr. 2026

Legionarios de la Guerra Guasu al siglo XXI

Nuevo miembro de número de la Academia Paraguaya de la Historia, Claudio Fuentes se refiere en esta entrevista al concepto “Legionario”, creado después de finalizada la Guerra Guasu y que sigue vigente en algunos momentos del debate político actual.

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Claudio Fuentes, en la librería Tiempo de Historia.

Brigitte Colmán – @lakolman

Periodista

–Recientemente se sumó como miembro de número a la Academia Paraguaya de la Historia, ¿qué significa esto?

–La Academia Paraguaya de la Historia es un gremio de historiadores muy importante en nuestro país, ya que es junto con la emergencia de la Carrera de Historia (1948) de la Universidad Nacional de Asunción, uno de los hitos de la institucionalización y profesionalización de la tarea de los historiadores en nuestro medio, tema estudiado por Tomás Sansón Corbo, Liliana M. Brezzo y Matías Borba. La Academia tiene sus antecedentes en el Instituto Histórico Paraguayo (1895-1896) investigado por Bárbara Gómez y de corta duración, posteriormente surge en 1937 el Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas, que continúa hasta el día de hoy, con cambio de nombre en 1966 al actual. Es una institución dedicada a la promoción y divulgación de la tarea de los historiadores locales, así como compartir redes intelectuales a nivel internacional, sobre todo, en el ámbito iberoamericano.

–¿Por qué debería importarnos la historia?

–La historia es un eterno diálogo del presente con el pasado. Por medio del estudio del pasado de las sociedades humanas podemos construir modelos de estudio de las condiciones materiales del presente en temas tales como política, sociedad, economía y cultura. También hay una segunda comprensión de la historia, que es la historiografía, o sea la historia de cómo se hace la historia; una disciplina que aprendí de mi maestra la profesora Beatriz González de Bosio, y cuya importancia radica por medio del estudio de las ideas, corrientes, fuentes, autores, redes intelectuales y otros más comprender críticamente cómo se construye la historia y de esa forma poder criticar la mitología histórica que tiene consecuencias políticas en el presente siempre.

–La maldición del legionario es una obra muy conocida y que siempre está vigente por la fuerza del concepto, ¿cómo investigó?

-Bueno, es el tema que elegí para la tesina de grado en historia y como mencioné antes la historia es un diálogo eterno de las condiciones materiales del presente con el pasado. Sin lugar a dudas, el torbellino político con la destitución de Fernando Lugo de la presidencia en 2012 desató nuevamente el uso del concepto “legionario” en el Paraguay. Quise investigar al respecto para saber cómo desde la creación de la Legión Paraguaya a comienzos de la Guerra Guasu hasta la actualidad nos llegó este fenómeno de cultura política, y del porqué de la fuerza de su vigencia. La investigación es un cruzamiento entre la historia de las mentalidades, la historia conceptual y la historiografía paraguaya; y se analizaron decenas de discursos políticos e históricos a lo largo de siglo y medio de historia política paraguaya.

–¿Cómo fue que se construyó tan fuertemente ese concepto?

–Si bien es cierto vemos antecedentes de su uso desde la propia posguerra, pasando sobre todo por los 80 y 90; realmente se populariza con la famosa polémica entre Cecilio Báez y Juan E. O´Leary de 1902 a 1903. De allí, el uso del término va a ir creciendo alentado por varios eventos, sobre todo por el nacimiento de un nacionalismo militarista vinculado a la Guerra del Chaco (1932-1935). Finalmente, con la famosa revolución de febrero de 1936, y la instauración del nacionalismo lopista como política oficial del Estado paraguayo es que el término va a pasar a formar parte incluso de piezas legales, tales como el famoso decreto de 1942 de la dictadura de Higinio Morínigo (1940-1948) de proscripción del Partido Liberal. Otros momentos álgidos de uso del concepto van a ser la guerra Civil de 1947 y sobre todo la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989).

–¿Quiénes eran estos legionarios?

–Hay que hacer una distinción de historia fáctica e historia conceptual. Para la historia fáctica, los legionarios eran los miembros de la Legión Paraguaya que actuó como cuerpo auxiliar de los Aliados contra el Paraguay, y, por lo tanto, ligados a una traición de hecho.

Después están los legionarios de la historia conceptual, a partir principalmente del siglo XX, a quienes, en función de criticar al oficialismo, de no tener una visión histórica nacionalista, de oponerse a liderazgos autoritarios, de tener ideas foráneas o simplemente ser opositores se les va a endilgar este insulto político conceptual.

–¿Qué fue de los legionarios después de la guerra?

–En la posguerra, junto con los veteranos antiguos lopistas van a formar parte de la reconstrucción del Paraguay y de todas sus instituciones. Si bien es cierto había algunos roces y resquemores, básicamente las necesidades y el estado de la cuestión era tan deplorable, que pasaron a un segundo plano. No voy a adentrarme ahora en la discusión sobre qué partido tradicional tiene qué origen, estudios serios como los de Harrys Gaylord Warren o los de Paul H. Lewis ya se encargaron de desmitificar muchos de estos aspectos. Prefiero centrarme en los aspectos de la construcción del concepto legionario.

–Tras la guerra, aquellas personas vivieron en el país sin problemas.

–Hubo presidentes de la República del Paraguay que fueron antiguos legionarios, en ambos partidos políticos tradicionales, tanto el colorado como el liberal. En términos generales, diría que no hubo mayor consecuencia, también porque como Luc Capdevila sostiene, tanto antiguos legionarios como antiguos veteranos lopistas ya no eran contendientes en esos términos, eran tantos aliados como contrarios en nuevos proyectos políticos. La construcción de una proyección de los proyectos políticos colorado y liberal que tendría antecedentes incluso previos a la guerra, no es más que un discurso conveniente construido posteriormente en el siglo XX que no condice con la realidad política de finales del siglo XIX en Paraguay.

–¿No siempre fue sinónimo de insulto, verdad?

–Va a tener siempre una connotación negativa, aunque tímida en un comienzo, luego se va a ir expandiendo y popularizando hasta formar parte del vocablo político tradicional en Paraguay. Lo que sí es que el término también pervive por su maleabilidad: Stroessner no fue el primero en realizar la relación entre legionarios y comunistas, ya vemos eso de tiempos de Morínigo y de 1947 sobre todo, pero sí fue su régimen el cual en contexto de Guerra Fría (1945-1989) mejor provecho le sacó.

–¿Cuál es el problema de fondo con el uso de la palabra legionario?

–Es un concepto que dificulta el diálogo y el debate político y es un concepto nefasto para la construcción de una sociedad más plural y democrática. También es un concepto que nos hace repetir en bucle, como diría Adriano Irala Burgos, en un eterno retorno, la noción de que hay paraguayos buenos y malos.

–Junto con legionario, el ser lopista o antilopista también sigue vigente, ¿cómo es esto posible?

–Bueno, parte de los estudios de Liliana M. Brezzo sobre la polémica entre Cecilio Báez y Juan E. O´Leary que ya mencionamos anteriormente sostienen que este debate entre antilopismo y lopismo va a sentar la agenda de discusión tanto política como histórica hasta la actualidad. A eso tenemos que sumar la centralidad que adquiere para la cultura política paraguaya la Guerra Guasu, tanto en discursos como en la forma en que interpelamos a ese conflicto para explicar cualquier cosa o evento actual que afecte al Paraguay. Por eso, pervive porque nuestra interpretación del presente se sigue dando en esos términos y se sigue haciendo por vía de ese acontecimiento histórico.

Ficha técnica

Claudio José Fuentes Armadans es magíster en Sociología (2019) y especialista en Ciencias Sociales (2017) por la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Especialista en Didáctica de la Educación Superior (2019) por el Instituto Nacional de Educación Superior (INAES). Licenciado en Historia (2015) por la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción (UC). Investigador categorizado Nivel I del PRONII de CONACYT. Académico de Número de la Academia Paraguaya de la Historia (APH), Asociado Titular y Fundador del Comité Paraguayo de Ciencias Históricas (CPCH), además de miembro de la Sociedad Paraguaya de Sociología (SPS). Docente en la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción (UC) y la Universidad del Norte (UNINORTE).

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