08 jul. 2026

Las voces de la memoria: Una crónica detrás de cada canción



Mario Rubén Álvarez, alcanzó esta semana el record de unir en diez volúmenes la colección Las voces de la memoria. Historias de canciones populares.

libros voces mario ruben

Portada de los tomos “Las voces de la memoria, historias de canciones populares”, de Mario Rubén Álvarez.

Por César González Páez

Periodista | cesarpaez@uhora.com.py

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Con una paciente labor de investigación de las raíces folclóricas paraguayas, Mario Rubén Álvarez, alcanzó reunir numerosas cacnciones y contar su origen en la colección Las voces de la memoria. Historias de canciones populares paraguayas. Allí se pueden leer anécdotas muy atractivas sobre cuáles fueron las circunstancias o personajes que inspiraron a los autores componerlas. Con este logro, de arribar al décimo tomo, el recopilador pudo “derrotar el olvido” con el rescate de estos testimonio que muchas vexces sólo quedaban en la oralidad. Cada semana en nuestro Correo Semanal fue desgranando estas coloridas noticias sobre cuándo, dónde y por qué nacieron las canciones que hoy forman parte de nuestro patrimonio cultural.

-¿Cómo surgió la idea de recopilar canciones y contar la historia de cada una?

- A fines de julio de 1998 el entonces director de Última Hora, Demetrio Rojas, pidió alguien que escribiera acerca de la música paraguaya en el Correo Semanal. Fue allí donde aparecí en escena, proponiendo relatar la forma en qué nacieron algunas de las composiciones más celebradas y conocidas. La idea fue aceptada y desde el último sábado de aquel mes y año ,publico cada sábado las historias de las canciones populares.

Pronto el espacio adquirió aceptación y la gente en la calle me preguntaba cuándo iba a salir en forma de libro porque sus hojas del diario se les había perdido. Fue así como desde mediados del 2003 los relatos pasaron a formar parte de los diversos tomos de “Las voces de la memoria”. La primera publicación fue posible gracias a la invalorable ayuda de un amigo que se convirtió en mi coeditor, Julián Navarro Vera.

VIDEO: El escritor explica su trabajo

Testimonios de autores

-¿En estos dos últimos tomos que acabas de lanzar hay una temática o un autor en especial cómo hiciste con Emiliano R. Fernández?

-No; es de temática general. Los temáticos fueron dos: el del mencionado Emiliano, el tomo 8 y el de las canciones dedicadas a los pueblos, el tomo 5.

- ¿En muchos casos tuviste la suerte de conocer y entrevistar a los autores de los temas?

- Esa es quizás la riqueza más relevante de las publicaciones. Muchas de las historias están contadas desde el testimonio de sus propios autores. De esa manera no solo me contaron cómo compusieron determinadas obras sino que me relataron diversos aspectos de su vida y su carrera artística.

-¿Cuál es la canción que más te gusta de la colección de diez tomos?

- Me resulta difícil elegir. A vuelo de pájaro, cito algunas: Ñemitÿ, Che jazmín, Jasy morotî, Rosa blanca, Villarrica che ciudad y Mi patria soñada.

-¿Cuál es la historia, a tu parecer más interesante de las canciones?

- Es “Quyquyhó”, de Antonio Ortiz Mayans y Francisco Alvarenga, con la autoría moral de Sixto Cano. Éste era un chofer de ómnibus en Buenos Aires que le pidió a Ortiz Mayans una poesía para su valle. El poeta, con la descripción que le dio su interlocutor, le escribió los versos. Ya fuera de la casa, en la calle, Cano se percata de que él no figura por ningún lado en la obra. Vuelve a la casa del maestro y le presenta su inquietud. Fue entonces cuando Ortiz Mayans redactó la última estrofa que dice: “Este homenaje que Sixto Cano/ dedica al pueblo de Quyquyhó/ es el saludo del hijo ausente/ que en su nostalgia ojahe’o”.

Parte de la identidad

-¿Por qué piensas que a la gente le gusta revisar esas o conocer la historia de esas canciones?

- Supongo que por lo mismo que a mí me gusta rastrear el origen de las canciones: responde a mis preguntas. Quien siempre escucha música paraguaya, por lo general, no sabe el motivo de la inspiración del poeta. Encuentra incluso cosas que no se explica. Lo que las publicaciones hacen es poner al alcance de la vista lo que la gente siempre quiso saber.

Puede ser también porque en las canciones se encuentran consigo mismo, con sus sentimientos, con sus recuerdos, con sus amores frustrados o felices, con su patria, con su tierra, con las epopeyas de su pueblo. La siente como parte de su identidad.

-¿Es un pueblo con alto contenido y alta valoración musical, expresamente la popular?

-La gente mayor valora su música. A los jóvenes, en cambio, no les dice nada. Es algo que hay que tener en cuenta para buscar un modo de hacer que ellos también se sientan atraidos por esa expresión nuestra.

-¿Hay alguna canción, digamos difícil, cuya historia no pudiste investigar por falta de datos y quizas los lectores puedan acercar datos?

- Una es “Añaga poty”. En estos días, sin embargo, me acercaron pistas valiosas sobre este tema. Aún no las seguí. No obstante si alguien sabe la historia, me gustaría tomar contacto en esa persona.

-¿Luego de llegar pacientemente a los diez tomos, piensas seguir ese derrotero bohemio al rescate del folclore paraguayo?

- Voy a seguir investigando y publicando en el Correo Semanal. En cuanto a los libros, anuncié una pausa para evaluar el trabajo realizado y ver qué rumbo seguir.

-¿Qué piensas del proyecto que las emisoras de radio tengan un cupo obligatorio de difundir la música paraguaya?

- Que se aprobara el proyecto sería otro crimen. El dictador Stroessner ya intentó imponerla en un 50 por ciento. Parece que fue su único fracaso rotundo.

Lo obligatorio, en este caso, es la forma más segura de que no se cumpla lo que pretende. Creo, sin embargo, que a partir de esa idea descabellada hay que abrir un debate sobre el tema y buscar la manera en el Estado y la sociedad civil sumen sus esfuerzos para trabajar en el mismo sentido pero de un modo equivocado pretende el proyecto que está en el Congreso.

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