ALTO PARANÁ
Ciudad del Este, Paraguay, Foz de Yguazú, Brasil, y Puerto Yguazú, Argentina, parecen ponerse de acuerdo para ofrecer a los visitantes un mosaico de experiencias que combinan naturaleza, compras, cultura y gastronomía. Cada ciudad tiene su propio pulso, pero juntas conforman un recorrido donde estas vacaciones de verano se vive a pleno.
Al bajar del colectivo en Ciudad del Este, el primer impacto es el bullicio. Más de 5.000 tiendas se alinean a lo largo de las avenidas, ofreciendo de todo, como tecnología, perfumes, maquillaje, ropa y bebidas importadas. Los turistas recorren los shoppings con bolsas en mano, mientras los escaparates brillan con luces navideñas.
Marta González, una visitante de Asunción, sonríe. “Nunca había visto tanta variedad de productos a precios tan competitivos. Es imposible no comprar algo”. Pero la ciudad no es solo comercio. El Lago de la República invita a paseos tranquilos, mientras una gran cantidad de tiendas ofrecen artesanías y productos regionales que permiten llevar un pedazo de Paraguay a casa.
A unos kilómetros, la naturaleza llama con fuerza en Presidente Franco. El Salto del Monday se despliega como un telón de agua que cae con estruendo, mientras en Hernandarias el Centro Ambiental Tekotopa de la Itaipú Binacional, que estará cerradas por navidad, pero abiertas desde el 26 de diciembre, permite recorrer senderos verdes, donde familias y niños descubren la flora y fauna local. La región se transforma en un escenario perfecto para fotos, respirando aire puro y contemplando la majestuosidad del paisaje.
MÁS ATRACTIVOS. Cruzando el Puente de la Amistad, Foz de Yguazú recibe a los turistas con la imponencia de las Cataratas del Yguazú. Cada salto de agua parece contar su propia historia, mientras los senderos y pasarelas permiten acercarse al rugido de la naturaleza. Los visitantes se toman fotos, maravillados por la fuerza del agua y la espuma que se eleva como niebla mágica. Incluso en días de lluvia, el AquaFoz mantiene el encanto con acuarios interactivos y exhibiciones educativas que fascinan a grandes y chicos.
Y como si fuera poco, la ciudad ofrece experiencias únicas como es el caso de la Rueda Gigante de 80 metros, junto al Puente de la Integración, permite contemplar la Triple Frontera desde las alturas. Desde allí, se ven Ciudad del Este, el Puente de la Amistad y la represa de Itaipú, todo mientras el sol se despide en un atardecer de tonos naranja y violeta. Cerca de allí, el Marco de las Tres Fronteras, con su estructura inspirada en la época jesuítica, reúne a turistas de Brasil, Paraguay, Argentina y Europa, quienes se detienen para admirar la confluencia de tres países y múltiples historias.
Del lado argentino, Puerto Iguazú ofrece un equilibrio perfecto entre naturaleza y gastronomía. Los senderos del Parque Nacional Iguazú invitan a caminatas largas y pausadas, con la selva subtropical rodeando a los visitantes y el rugido de las cataratas como banda sonora. Al terminar el recorrido, los turistas se sientan en restaurantes locales para degustar empanadas, asados, pescado de río o platos internacionales adaptados al sabor regional. En los mercados, la artesanía guaraní sorprende por su colorido y detalle, mientras souvenirs únicos recuerdan cada instante vivido en esta ciudad argentina.
Recorrer la Triple Frontera es como viajar por tres mundos en uno. Cada ciudad ofrece su identidad: Ciudad del Este, con su energía comercial; Foz de Yguazú, con su majestuosidad natural y entretenimiento moderno; Puerto Yguazú, con sus sabores y cultura. Pero juntas forman un viaje completo, donde la naturaleza, la cultura, las compras y la gastronomía se entrelazan, dejando recuerdos que duran mucho más que una escapada en vacaciones.