Al respecto, el juez penal de la Adolescencia Camilo Torres menciona que cuentan con un programa denominado Restaurativa, en el que se trabaja la reinserción de los adolescentes.
“Consiste básicamente en que un adolescente de entre 14 a 18 años, que comete un hecho punible, se autorresponsabilice, repare el daño y se reinserte efectivamente a la comunidad”, detalla.
Dicha reinserción necesita de un trabajo en conjunto con la red de voluntarios, Narcóticos Anónimos y Centro de Adicciones, entre otros.
“Muchas veces nuestro sistema punitivo, si bien es educativo, en el fuero penal juvenil no cumple esos requisitos; además, la gente piensa que la solución es la cárcel y la verdad nadie salió bien de un centro educativo, porque no cumple con los estándares de educar a la persona que está adentro”, refiere el juez.
Señala que las adicciones son un problema fundamental, porque el 62 por ciento de los adolescentes que ingresan al sistema penal juvenil en Paraguay consumen algún tipo de sustancia, desde el alcohol hasta el crac, que está causando los peores daños en este momento.
Detalla que hace seis años llevan adelante el programa, en donde cuentan con talleres de alfabetización, talleres de uso de madera, pallet, pinturas en tejas, además de varios cursos ofrecidos por el SNPP, con los que tratan de dar una oportunidad de “resocialización o reeducación”.
Puafe. El director y terapeuta Carlos Vittar, de la Fundación Padres Unidos en el Amor y la Fe (Puafe), fundado en 1979, lleva adelante una granja en la ciudad de Nueva Italia. La misma no es de carácter siquiátrico, es de carácter de autoayuda y cuenta con plantel multidisciplinario, resalta.
Menciona que en la granja se desarrollan trabajos en las huertas, manejo de animales, que fueron adecuados con el programa terapéutico.
“Estamos con muchos proyectos; lastimosamente no contamos con ayuda financiera para llevarlos a cabo. Trabajamos con adolescentes, porque es la franja de edad vulnerable con la que nadie quiere trabajar y tenemos muy buenos resultados con ellos”, apunta.
Explica que en la granja pueden residir hasta diez adolescentes de 14 hasta 18 años y llegan al lugar los chicos que ya recorrieron todo el sistema, y cuando ya no hay recursos a nivel del Estado los derivan hasta allí.
Señala que tras un arduo trabajo, en el 2012 consiguieron un presupuesto del Estado de G. 100 millones anuales, para el sostenimiento de los programas. Pero durante la presidencia de Horacio Cartes, el presupuesto fue recortado al 50 por ciento y este año aún no recibieron los aportes, que son desde el mes de enero.
“Esto nos impide avanzar en las rehabilitaciones de más adolescentes, ya que debemos pagar el sueldo de terapeutas para cubrir la cantidad total de posibles residentes en el centro”, remarca.