10 may. 2026

La pantalla que refleja el horror

Producciones audiovisuales que llegan al cine sobre una temática determinada suelen aparecer marcando tendencia, y se produce una continuación, un enlace de eslabones con títulos en el séptimo arte que abordan similar vertiente.

Es el caso de las películas que en los últimos años entablan diálogo en el Cono Sur con el público en torno a la memoria colectiva, a los hechos pretéritos que marcaron a fuego el alma de varios países que atravesaron lapsos de fuerte régimen militar. Brasil, Argentina y Paraguay vieron proyectarse en pantalla grande títulos de ficción y hasta un documental con imágenes reales de la época, rescatadas de un sinfín de archivos visuales repartidos por el mundo.

La coyuntura regional da pie para este tipo de iniciativas a través del arte. La convulsión experimentada con las fuerzas políticas polarizadas y los gobiernos de algunos países que miran más hacia una derecha nostálgica de tiempos en los que la imposición de ideas era el pan de cada día, son caldo de cultivo para que desde la memoria se busque crear conciencia sobre el espectro de los derechos humanos, amenazados constantemente. La lista –por lo menos de los últimos años– puede ser inaugurada por Aún estoy aquí, primer filme de Brasil en alcanzar un Oscar a la Mejor Película Extranjera, dirigido por Walter Salles. Se retrata la persecución hacia una familia en plena dictadura brasileña de los años setenta.

Le sigue El agente secreto, un thriller político multiaclamado y recientemente estrenado en plataformas, escrito y dirigido por Kleber Mendonça Filho que sigue la vida de Armando, un profesor e investigador perseguido durante los últimos años de la dictadura militar en aquella nación.

El aporte del Río de la Plata abarca desde la también espléndida puesta en escena en Argentina 1985, que expone el famoso Juicio a las Juntas, única instancia judicial del ámbito civil que llevó al estrado a los principales líderes militares que habían perpetrado la muerte y desaparición de miles de inocentes, durante el llamado proceso de reconstrucción nacional que, en esencia, significó lo más nefasto del totalitarismo regional.

Una serie de recordatorios cinematográficos secundan esta producción, y que sirven para el rescate y la revalorización, ya que en marzo pasado se cumplieron cincuenta años del inicio de la dictadura militar en el vecino país.

Garage Olimpo, La noche de los lápices, El secreto de sus ojos y La historia oficial alcanzaron aplausos de crítica y público y buscan refrescar aquella noche oscura experimentada por la población civil durante los años tenebrosos.

Paraguay se inserta en este rescate, mediante Bajo las banderas el sol, con guion y dirección de Juanjo Pereira y que mereció el Premio Fipresci de la Crítica Internacional en la sección Panorama Berlinale 75, entre otros. Un compendio de imágenes reales de época (muchas de ellas inéditas en el país) sirve para exponer a las nuevas generaciones de qué manera operaba el régimen stronista, el nivel de adulación de los incondicionales y el entorno crudo y real que sostenía al mismo.

El broche de oro para esta serie descansa jubilosamente en Narciso, de Marcelo Martinessi y que ganó el Premio Fipresci a Mejor Película en la sección Panorama de la 76ª edición de la Berlinale.

Se empezó a proyectar en las salas comerciales asuncenas hace unos días, y tienta al público a contemplar en ficción un hecho acaecido realmente y que marcó sus huellas a finales de los años cincuenta en Asunción, con el asesinato de un referente que buscó brindar al ámbito renovados aires artísticos, rock and roll incluido, en una emisora radial muy conservadora.

El cine propone, en estos casos paradigmáticos, una mirada crítica de aquel lapso doliente, cargado de muerte y desapariciones y con el fin de contrarrestar ideas que sobrevuelan el presente, plagadas de odio y nostalgia hacia la mano dura para torcer voluntades y conculcar derechos.

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