Esta misma escena se repitió en el Hospital Materno Infantil Santísima Trinidad, donde los Reyes Magos recorrieron salas de internación y consultorios pediátricos, entregando juguetes a niños hospitalizados y a quienes acudieron a controles médicos.
Cada uno de los obsequios entregados fue acompañado de palabras de ánimo y gestos de cercanía que lograron transformar el ambiente, sacando sonrisas tanto en los pacientitos como en sus familiares.
La iniciativa también alcanzó a otros hospitales y centros de abrigo, como los del Programa Abrazo del Ministerio de la Niñez y Adolescencia (Minna) donde la acción solidaria se replicó con el mismo objetivo.
Asimismo, los Reyes Magos desembarcaron en el Puerto de Asunción, donde cientos de niños y niñas de distintos Espacios de Minna y de comunidades cercanas, esperaban ansiosos sus regalos.
Banco de juguetes
El ministro de la Niñez, Walter Gutiérrez manifestó que ya se entregaron unos 70.000 juguetes en los últimos dos años, en el marco del Programa Banco de Juguetes, que también fue soporte importante para Papa Noel en Navidad.
Gutiérrez mencionó los beneficios que aportan los juguetes en los primeros años de vida, “si bien no lo son todo, gran parte de su vida la dedican a jugar y a aprender a través del juego”, afirmó.
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Los visitantes del oriente también pasaron con sus camellos y regalos por los servicios de Pediatría, Nefrología, Hemato-Oncología y consultorio de Cardiología Pediátrica, entregando obsequios y despertando sonrisas. La actividad no solo contó con los Reyes Magos, también se sumaron la Mujer Maravilla y el Grupo Lince, quienes junto al personal médico repartieron felicidad gracias al respaldo de ciudadanos solidarios que donaron los presentes.
Los niños y niñas de zonas vulnerables y también de comunidades indígenas fueron partícipes de estos recorridos planeados con campañas solidarias desde diciembre. De esta manera la tradición de los Reyes magos se hizo parte del acompañamiento y contención de lo niños y niñas , reforzando la idea de que la infancia merece cuidado, atención y momentos de felicidad, incluso en contextos difíciles, como los que se viven en los hospitales o comunidades alejadas.