El IPC no registró variación en agosto (0,0%) y la inflación interanual bajó a 1,5%. En lo que va del año acumula 1,8%, frente al 3,4% registrado en el mismo periodo de 2025. La caída de precios de varios alimentos y de bienes durables ayudó a contener el resultado.
La inflación siguió perdiendo fuerza en agosto y cerró los primeros ocho meses del año con un incremento acumulado de 1,8%, casi la mitad del 3,4% registrado en igual periodo de 2025. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) no tuvo variación durante el último mes y la tasa interanual descendió de 1,6% en julio a 1,5% en agosto.
El resultado muestra un menor ritmo que vienen mostrando los precios respecto al año pasado. En agosto de 2025, la inflación acumulada llegaba a 3,4% y la interanual se ubicaba en 4,6%.
Si se observa la trayectoria de este año no fue de una caída continua. Enero comenzó con una inflación mensual de 0,6%, seguida de un 0% en febrero. En marzo y abril el IPC aumentó 0,8%, mientras que mayo registró 0,1%. A partir de junio se observó una moderación más marcada, con una caída de 0,3% en ese mes, otra de 0,1% en julio y estabilidad en agosto.
En términos interanuales, la tasa pasó de 2,7% en enero a 1,5% en agosto, aunque entre abril y mayo volvió a ubicarse por encima del nivel registrado en marzo. Desde junio retomó la tendencia descendente.
Alimentos y bienes durables. El resultado de agosto estuvo marcado por movimientos mixtos dentro de la canasta. Las principales bajas se concentraron en alimentos, particularmente carnes y hortalizas, además de algunos bienes durables de origen importado. En sentido contrario, aumentaron los combustibles y determinados servicios.
Dentro de los alimentos, el BCP reportó reducciones en carne vacuna, carne de aves, carne de cerdo y menudencias vacunas. También bajaron las hortalizas, harinas, pastas alimenticias, arroz, leche, quesos y aceites. Estas bajas fueron parcialmente compensadas por aumentos en panificados, pescados, huevos, frutas y café.
La carne vacuna tuvo una incidencia particular. De acuerdo con agentes del sector citados por el BCP, hubo una mayor disponibilidad para el mercado doméstico, lo que favoreció la reducción de precios en la mayoría de los cortes, entre ellos costilla de primera y vacío. La carne de cerdo también disminuyó debido a una mayor oferta, con reducciones en todos sus cortes.
Los bienes durables también contribuyeron a contener el IPC. El BCP relaciona las bajas de automóviles, camionetas, equipos telefónicos, equipos informáticos y algunos electrodomésticos con la apreciación del guaraní frente al dólar.
Los combustibles y servicios, las excepciones del mes
El freno de la inflación no se extendió a todos los componentes. Los combustibles registraron aumentos durante agosto, con subas en gasoil común y aditivado, además de nafta común y súper. El BCP atribuye este comportamiento al incremento de la cotización internacional del petróleo y sus derivados, junto con mayores costos de reposición.
Los servicios también mantienen un ritmo superior al promedio general. En agosto, servicios y renta acumularon una inflación de 2,6% y registraron una variación interanual de 3,5%. Entre los aumentos del mes estuvieron las comidas y bebidas consumidas fuera del hogar, comidas preparadas para llevar, alojamiento en hoteles, atención médica, transporte interurbano, paquetes turísticos al exterior y servicios de cuidado personal.