14 abr. 2026

La huella del primer vínculo: ¿Por qué nos identificamos con la historia del monito Punch?

El apego, entendido como una conexión única en el nacimiento, determina el desarrollo humano en cada etapa de la vida. Y esto explica nuestra vinculación con la historia de Punch al conmovernos cuando lo vemos aferrado a su peluche.

Apego y la historia viral de Punch.png

Los humanos sentimos un vínculo con la historia viral de Punch y su apego al peluche.

Imagen: Edición ÚH

La historia del monito Punch, que se aferró a un gorila de peluche para sobrellevar un abandono, conmovió —sin exagerar— a prácticamente todo el globo.

Ese impacto se pudo medir tanto por la viralización de los videos como por las expresiones de apoyo en redes sociales e, incluso, por los dibujos que inmortalizaron el momento en que dormía abrazado férreamente a su peluche mientras se integraba lentamente a la manada.

Tener o buscar un lugar seguro es una conexión tan humana que no solo se extiende a lo emocional, sino que también es biológica; es parte de la esencia del ser humano.

Y no solamente lo vimos en Punch, también ha sido plasmado en libros como Harry Potter, quien encontró su vínculo a los 11 años en el colegio Hogwarts, el único lugar donde realmente halló una familia y fue feliz.

Esa conexión o vínculo emocional y biológico es lo que explicó la pediatra Mirtha Rivarola en una entrevista con Última Hora.

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Se trata del movimiento por el cual se inicia el vínculo entre el bebé y la mamá. A esto se llama apego precoz y va más allá de cualquier algoritmo de redes sociales.

Es “el contacto piel a piel, que es lo que hacemos cuando al recién nacido le ponemos sobre la madre y dejamos que ese vínculo se inicie allí y se prolongue el mayor tiempo posible”, definió.

Ese vínculo que inicia durante el embarazo “se hace real y vivo” cuando el bebé empieza a sentir a la mamá cuando está sobre su pecho.

Fomentar esta conexión no es solamente un gesto solemne, íntimo e intensamente emocional, sino que ese contacto piel a piel con los progenitores marca una gran diferencia en el bebé.

“En ese momento de apego, el bebé organiza prácticamente en todos los sentidos, tanto biológicamente como también emocionalmente. Y eso es lo que más impacta en el desarrollo del niño posteriormente”.
Mirtha Rivarola, pediatra

¿Qué pasa durante el apego?

Al entrar en contacto con la madre, el bebé se estabiliza íntegramente: se encuentra con su imagen y halla en ella su puerto seguro.

En el apego precoz “se estabiliza en todos los sentidos al recién nacido, estabiliza su temperatura, estabiliza su frecuencia cardiaca, estabiliza su respiración, su saturación”, citó.

También disminuye el estrés que el bebé puede llegar a sentir “cuando es separado abruptamente de la madre, que es lo que el bebé conoce y reconoce como suyo”, continuó.

Impacto biológico y emocional

La teoría del apego no es una ciencia nueva; ya fue desarrollada por el siquiatra John Bowlby en las décadas de 1950 y 1960 cuando hablaba de este vínculo como sistema biológico de supervivencia.

Lea más: “Yo te protejo de cualquier cosa”: El tierno video de Punch al sentir la calidez de un abrazo

“El bebé nace programado para buscar protección”, reforzó Rivarola.

Como madre de tres hijos, doula certificada por DONA International y asesora de porteo de Crianza en Brazos de CABA, Vania Valdés comentó desde su experiencia que ese primer contacto del bebé con la madre cambia el estado del recién nacido.

Y más adelante, el porteo ergonómico continúa esa regulación corporal que comenzó en el útero, respetando la postura fisiológica y favoreciendo esa transición suave del adentro al afuera.

“No es simbólico, es fisiología pura. El bebé necesita el cuerpo del adulto como regulador externo porque su sistema nervioso es inmaduro”, expresó en entrevista con nuestro medio.
Vania Valdés

Por eso, el impacto es profundo y medible.

“Las experiencias repetidas de mirada, sostén, respuesta sensible y contacto físico moldean la arquitectura cerebral. El cerebro del bebé se organiza en función de la experiencia”, agregó.

Con un apego seguro, el bebé fortalece los “circuitos asociados a regulación emocional, seguridad interna y resiliencia”.

Mientras que sin una respuesta predecible o ausente, “el sistema de estrés puede activarse de forma crónica”, señaló.

¿Por qué nos conmovió la historia de Punch?

El nexo que sentimos con la historia del monito Punch responde a que, sencilla y naturalmente, como humanos reconocemos la necesidad de ese “vínculo biológico y tremendamente necesario para la madre y para el bebé”.

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La pediatra Mirtha Rivarola expuso que es una sensación natural al ver “la situación del monito al estar solo y siendo rechazado por su madre”.

Asimismo, despertó la ternura porque Punch encontró en ese peluche su apego, su puerto seguro, por eso se sentía tranquilo, protegido y durmiendo mejor.

“Eso es lo que busca el ser humano también. El bebé busca sentirse tranquilo. Vemos muchas veces que, cuando un recién nacido es apartado de su madre, empieza a llorar, pero cuando lo ponemos sobre ella, se tranquiliza inmediatamente”, ilustró.

El caso de Punch “nos demuestra que realmente existe una necesidad del bebé de estar cerca de su madre y eso es algo que no solamente se da en el humano, sino también en todo el reino animal, obviamente”, concluyó.

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