La extinta Revista Vida de Última Hora había visitado el hogar de Quemil Yambay para realizarle una entrevista en 2017, año en el que presentó su último sapukái para despedirse de los escenarios.
La entrevista: El dueño del sapukái
En su momento mencionó que durante su niñez soñó con jugar al fútbol, pero que los planes del destino fueron otros para él, ya que tuvo una larga vida musical y se convirtió en uno de los folcloristas más queridos por el pueblo.
Sus familiares confirmaron su fallecimiento en la madrugada de este miércoles, a los 87 años de edad, luego de haber estado internado por un largo tiempo a causa de un problema de salud.
El sueño de ser futbolista
Hace más de ocho años, el propio músico había narrado a nuestro medio que cuando era adolescente, a los 17 años, un conocido lo trajo por primera vez a Asunción para dedicarse al fútbol. En ese entonces, él era oriundo de la colonia Alfonso Tranquera, de Caraguatay, Departamento de Cordillera.
A esa edad, el deporte rey era su sueño. Era fanático del club Guaraní, pero durante la inspección de un oculista le diagnosticaron miopía, razón por la cual le advirtieron que no podría ser jugador.
“Sentí ganas de llorar, porque demasiado quería ser futbolista. Pero también me gustaba el arte, desde niño imitaba a los animales. Entonces, pensé en comenzar a probar. Le dije a mi mamá: “Aháta atanteami amo Alto Paranápe, upépe ko ojejapo Puente de la Amistad” (‘Iré a intentar allá en Alto Paraná, donde se está haciendo el Puente de la Amistad’)”, narró Quemil Yambay.
Primeros pasos en la música
Siguiendo con su historia, dio los detalles sobre cómo empezó a hacer música. En 1959, emprendieron su primera prueba con Eulalio Iglesias y los dos hijos de él, de 8 y 10 años, que ejecutaban la guitarra y el arpa.
Los cuatro viajaron a pie hasta Alto Paraná para trabajar en una pensión ubicada cerca de las obras del Puente de la Amistad. Al lugar iban a almorzar muchas personas, ocasión que aprovechaban para deleitar con sus temas. Se dieron a conocer artísticamente como “Francisco, Marcos y Quemil”, y recibían propinas por cantar.
El grupo de Los Alfonsinos se conformó al año siguiente, en 1960, con Gregorio Martínez, Pablo Barrios, Cirilo Ortega y Alfonso González. El nombre era una opción que propuso Yambay, por sus orígenes, ya que él era de Alfonso Tranquera; otro, de Alfonso Central; y dos, de Alfonso Loma.
Más tarde se les sumó Ireneo Rotela, cuya condición era que lo ayudaran a trabajar en la chacra, en Itakyry, para ser también integrante.
“Entonces, trabajé en el arado y la plata que junté se la entregué a mi papá como un regalo. Él era sirio-libanés y no hablaba guaraní: "¿Dónde encontraste esto? ¿Asaltaste un banco o qué?”, me reprochó. “No, papá, ni pienso hacer esas cosas. Te voy a mostrar una foto para que me creas”, confesó entre risas a la Revista Vida en 2017.
Imitación de animales
Sobre el punto, él habló por qué se inclinó a la música paraguaya siendo su padre de origen extranjero. Afirmó que le salía naturalmente desde niño. Así que de adulto, posteriormente, se animó a probar su carrera de músico en la capital del país.
Quemil Yambay aprendió a ejecutar la guitarra de oído y nunca escribió sus composiciones musicales: las retuvo en la memoria y de esa forma las volvía a reproducir. “Mi base es Emiliano R. Fernández, porque él decía: ‘Añandúva mante a’escribí’ (‘Lo que siento es lo que escribo’)”, sostuvo.
Conquistó al pueblo con sus famosas imitaciones de animales, que le salían con naturalidad y espontaneidad, sin previa práctica. “Me acuerdo de que cuando era niño y vivía en el campo, a veces acompañaba a mi papá a traer las lecheras. Entonces escuchaba el tero tero, el ypaka’a y los imitaba. Él se reía de mí”, agregó.
Perdió la vista
A los 43 años, en 1984, perdió la visión a raíz de una operación que no salió bien. Pero eso no representó un freno para que siga haciendo música. Sus hijos lo comenzaron a ayudar. Fue que en esas condiciones empezaron sus giras internacionales. Estuvo por Buenos Aires (Argentina), España, incluso Estados Unidos.
Grabó varios jingles para partidos políticos, tarea que realizó durante la dictadura y posteriores gobiernos. Lo hacía, según aclaró en 2017, solamente como un trabajo para sostener a su familia. “En esa época, gané mucha plata y me sirvió para construir mi casa”, afirmó.
Quemil Yambay Rodríguez nació el 10 de marzo de 1938, en Tupaorã, de Caraguatay. Su padre, Jalil Yambay, era sirio-libanés. Y su madre, Marina de la Paz Rodríguez, paraguaya, oriunda de Ybycuí, Departamento de Paraguarí.
En su primer matrimonio tuvo dos hijas: Amiri y Carmiña. Dos de sus más exitosas canciones estuvieron inspiradas en su primera esposa: Lidia Mariana y Mokõi guyra’i.
En el segundo matrimonio, con Lidia del Rosario, tuvo tres hijos más: Hilda, Chahian y Ulises, con quienes vivió hasta sus últimos años en la ciudad de Fernando de la Mora, donde es velado este miércoles.